

Hoy, en este espacio, hablaremos de la autora Mirna Soraya Salas Díaz, totalmente lagunera, Profesora de Educación Primaria por la Escuela Normal de Torreón y la Universidad Pedagógica Nacional Unidad 052. Una escritora y poeta prolífica, ya que cuenta en su haber con cinco libros de su autoría y diecisiete antologías publicadas por editoriales de países latinoamericanos, entre ellos Paraguay, Perú y Argentina; además de publicaciones en algunas revistas como la de la Universidad Autónoma del Estado de México.
Escritos con una excelente métrica, cada poema describe sus emociones más íntimas relacionadas con su cotidianidad. Ella ha plasmado en cada verso situaciones habituales de su vida, experiencias, momentos vívidos que la han impactado, siempre con la palabra exacta, aplicada a sus ideas y emociones que desea transmitirnos, identificándose por su métrica y su inconfundible rima.
La pintora lagunera Alicia Serna Lafuente comenta sobre su libro Bruma de rocío que Mirna Soraya nos habla de sus sentimientos y de sus pasiones, con lo que logra hacernos sentir profundas alegrías, emoción a flor de piel y, a veces, sacar algunas lágrimas evocando recuerdos maravillosos.
Tere Muñoz, una excelente autora también de nuestra Comarca Lagunera, recientemente fallecida, nos dice sobre Pregonera de rosas que, a través de versos medidos, con un lenguaje poco común y manteniendo una métrica firme, las rosas adquieren dentro de cada variedad de color un significado y, al mismo tiempo, nos describe una gama de situaciones cotidianas.
Ahí, las rosas nos ofrecen, en cada uno de sus matices, una gama de sentimientos y emociones coloreadas. Entre sus versos, representa a las rosas amarillas como símbolo de amistad; las blancas revelan la pureza o la lealtad. Cuando en su poema nos menciona la calma, las rosas se tornan lilas, y si sus versos se inflaman de pasión, entonces las rosas mutan a un color rojo intenso. En sus estrofas sobre las rosas teñidas de naranja, incluye a personas especiales que nos llevan a momentos de alegría y felicidad.
En sus libros Bruma de rocío y Sin despedida, encontraremos poemas cuyos versos poseen una rima con musicalidad diversa, pero siempre enfocados en sus vivencias e instantes donde su memoria y recuerdos quedan como huellas indelebles entintadas, que invitan a la reflexión y al crecimiento espiritual. Destaca el manejo lúcido en la transición de espacios donde hay oscuridad y que, con su narración, se van transformando en lugares, momentos y seres de claridad y luz. La diversidad de sus temas y escenarios es amplia: lo mismo el mar y sus playas que el bosque y sus montañas, el cielo y la tierra, la feminidad o la masculinidad, lo etéreo y lo tangible. Se avizoran en ellos algunos versos hechos en prosa y tímidamente asoman sus primeros haikus.
Poseedora de una gran habilidad, incursionó en un estilo distinto al que nos tenía acostumbrados y conjuntó en su quinto libro, YUGEN (El conocimiento del Universo), 112 haikus. Muy innovadores y totalmente frescos, nos revelan su propósito de mantenerse actualizada para su crecimiento como escritora y poeta.
He aquí uno de sus poemas:
DESIERTO
Destino, arraigo que nace del alma,
desierto noble que mueve la entraña,
caudal de vida el sol que te baña,
sediento suelo, sonrisa de palma.
Lugar que inmola fracasos y sueños,
candentes dunas, sedosas arenas,
tranquila calma, que sufre de penas,
morir sombrío con días risueños.
Mi piel dorada, teñida de luces,
opaca brillo, sus bellos matices,
me punza el yermo, ¡sembrado de cruces!
Calor intenso que aviva inclemente,
herida abierta rasgada en su seno,
¡emula el vaho de la roca ardiente!
(Homenaje a los migrantes).