

El 2 de abril inició la carrera por la gubernatura de Coahuila y 25 curules para renovar el poder legislativo –16 por el principio de mayoría relativa y 9 por el principio de representación proporcional–. De acuerdo con los últimos estudios demoscópicos –realizados antes y después de los debates–, el candidato de la alianza PAN-PRI-PRD presenta una holgada ventaja sobre su más cercano competidor.
Las consultoras más reconocidas colocan a Manolo Jiménez Salinas con una ventaja superior a los 12 puntos porcentuales sobre Armando Guadiana Tijerina.
Después de tres semanas de campaña, podemos afirmar que MORENA se equivocó de candidato. Lo demostrado por Guadiana en los debates rebasa lo vergonzoso, denota falta de seriedad y respeto al electorado.
El candidato de la mal llamada cuarta transformación, lejos de aprovechar el valor agregado de la popularidad del presidente, comete asombrosos errores de juicio y sobreestimación de sus capacidades reales a costa de subestimar a sus rivales.
Hoy día, los votos perdidos por el candidato de la Stetson los están capitalizando sus adversarios, principalmente Lenin Pérez, político de vasta experiencia quien ha sabido aprovechar los ejercicios democráticos realizados por el IEC y COPARMEX para darse a conocer.
La historia de los procesos electorales democráticos nos ha enseñado que, conforme se acerca la fecha de la jornada electoral, la intención del voto entre el primero y segundo lugar converge. Los indecisos se definen y tienden a cerrar los porcentajes de diferencia.
En las condiciones actuales no se vislumbra este escenario per se. Pero siempre existe la posibilidad de formar una alianza de facto: que Guadiana decline por Ricardo Mejía o viceversa o -uno más utópico- que ambos se sumen a la candidatura de Lenin.
En otro escenario extremo, la diferencia podría cerrarse de doce puntos a cinco, suficientes para ganar, pero no para confiarse; siempre está latente el peligro de revertirse.
Por lo pronto, se sugiere tener presentes los siguientes elementos de análisis de la realidad y prospección:
Concluyo mi parrafada -que es al mismo tiempo un “recuerda que eres mortal”- con la conocida y centenaria moraleja: el exceso de confianza hizo perder a la liebre la carrera.