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“Ser” es permanente, “estar” es temporal

“Ser” es permanente, “estar” es temporal

El verbo inglés “to be” cubre las nociones que nos dan nuestros verbos “ser” y “estar”. La manera más sencilla de explicárselo a una persona angloparlante que intenta aprender nuestra lengua es hacerle ver que el verbo “ser” tiene significado permanente, mientras que el verbo “estar” cubre un estado temporal.

¿Por qué entonces confundimos lo que somos con el momento en el que estamos? A simple vista no parece haber confusión alguna; sin embargo, al hablarnos a nosotros mismos y creando nuestra visión como personas al construirnos una autoimagen, confundimos fácilmente lo que somos con lo que “estamos” pasando.

Aquello que “somos” nos da identidad, y “somos” nosotros mismos quienes damos vida al verbo “ser”. En ocasiones las personas nos etiquetan, cuestionan o incluso tratan de definir nuestra propia idea de “ser”; pero sólo el pronombre “yo” se alterna con la conjugación “soy” dándonos de forma exclusiva el poder de crear nuestra propia esencia.  

Cuando utilizo “Yo soy …” hablo de una manera de identificarme frente al mundo y de cara a mí misma. Yo soy Lillián; podrán nombrarme de otras formas cariñosamente o bien usar apodos que las personas a mi alrededor decidan implementar en mi persona, sin embargo, esos no pueden definir mi real y permanente “yo soy”.

El entorno es capaz de modificar mis decisiones y, por lo tanto, mis emociones, pero no mi permanente “ser”, mi esencia.  En mi caso, siempre me considerado que “soy” una persona entusiasta, y los días donde mi ánimo decae, no me erradican el hecho de que soy entusiasta, aunque momentáneamente no lo demuestre. 

Existen adjetivos que son permanentes, pues una vez que forman parte de nosotros, no se van; es como cuando se aprende a nadar, ya nunca se olvida. Así acciones como el “ser resilientes”, “ser cariñosos” o “ser inteligentes” , no serán modificadas por las circunstancias externas (salvo contadas excepciones como enfermedades discapacitantes), pues no modifican nuestra identidad, aún y cuando en ocasiones nos dejamos llevar por el exterior y creamos que hemos perdido nuestra permanente identidad.

Por el contrario, el verbo “estar” es temporal, viene y va, por lo cual no nos define. No podemos permitir que el “estar” nos etiquete en forma permanente. Si “estamos enojados”, no somos personas enojados. No por habernos confundido, somos personas confundidas… El verbo “estar” tiene la ventaja de ser temporal y depende completamente del momento, que por definición pasará.

Observar nuestra identidad (permanente) y las emociones (temporales) es vital para conocernos y aceptarnos, para fortalecer la autoestima, el amor propio, de forma que de ser necesario podamos poner límites cuando las personas que nos rodean (o bien nosotros mismos) confundan nuestro “ser” con nuestro “estar”.

Somos aquello que no escondemos cuando estamos solos, cuando nos sentimos seguros en un ambiente de confianza y seguridad. Sentirnos seguros nos hace sentirnos libres, libres de “ser” a pesar del “estar”. Son dos verbos básicos que se suelen confundir, pero que hacen la diferencia al momento de nuestro definir nuestro “yo” esencial.

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