En Soliradio.com producimos podcasts y contenidos digitales, que distribuimos a través de nuestras redes sociales y nuestros canales en YouTube y Spotify. Llegamos a más de 350 mil personas, una amplia comunidad digital en la Comarca Lagunera de la que forman parte más de 60 mil tomadores de decisiones.
telegramtik tokinstagram logo

Buscar

telegramtik tokinstagram logo
campaña aceveone
campaña aceveone

La vida es como un rompecabezas

rompecabezas

Los rompecabezas han sido parte del entretenimiento humano desde muchas generaciones atrás, desde los infantiles de piezas gigantes hasta los que imponen grandes retos ante miles de pequeñas piezas, e incluso los que se arman en tercera dimensión.

John Spilsbury, un cartógrafo inglés, fue el creador del rompecabezas alrededor de 1760, y desde entonces, aunque ha sufrido modificaciones e innovaciones, sigue siendo un reto que con miles de imágenes a elegir cautiva a niños y adultos.

Esta afición ha demostrado ser un gran generador de dopamina, razón por la cual los rompecabezas resultan ser adictivos para muchas personas una vez que comienzan los beneficios que conlleva la importante estimulación cognitiva: atención constante, refuerzo de agudeza visual, atención selectiva y reducción de ansiedad o estrés.

En la infancia podemos pasar largos periodos intentado resolverlos, una y otra vez; sin embargo, al convertirnos en adultos vamos dejando de lado estos retos, olvidando en el armario este interesante pasatiempo para darle paso a otros generadores de dopamina sin tantos beneficios (el celular, por ejemplo).

Hace días, tras unos años de no engancharme armando uno, decidí retomar la afición; aun con mis dudas porque no sabía si la ansiedad me permitiría darle constancia. Cuál fue mi sorpresa: pasé horas en silencio o escuchando algún podcast mientras buscaba las piezas correctas, sin saber aún que era la dopamina la causante de mi nueva adicción, pero con los beneficios anteriormente mencionados para mi mente y mis emociones.

Reflexioné sobre la capacidad de observación que se requiere y cómo la mente selecciona de forma inconsciente cada pieza, pues muchas veces de forma sorpresiva tomaba la pieza exacta, sin saber cómo había llegado yo a ella entre tantas piezas parecidas.

Y pasó que comencé a relacionar la vida con mi rompecabezas: los problemas se presentan como una caja con muchas piezas a embonar. Hay problemas con pocas piezas y otros que parecen interminables. En la vida muchas veces quiero ver de forma inmediata el reto resuelto, y, si algo te enseña un rompecabezas de más de mil piezas es que lo complejo requiere más de diez minutos.

No obstante, si observo con cuidado y paciencia, las piezas poco a poco irán encajando, e incluso aquellas que parecen ser de otro rompecabezas o ni siquiera estar en la mesa irán tomando su lugar. Y entendí muy bien algo: cada pieza por fin puesta en su lugar le abre paso y lógica al acomodo de otra, y otra, y otra.

Entre más piezas unamos, más podemos apreciar la figura e ir sintiendo la satisfacción de estar resolviendo el reto. Quizá la retribución más grande es darnos cuenta de que contamos con la paciencia que creíamos no tener, que las habilidades para reconocer la pieza correcta se desarrollan siempre desde los intentos fallidos, desde intentar una y otra vez hasta acertar. Aunque el principio siempre significa desorden, una vez terminado el rompecabezas y apreciado el triunfo, estamos listos y motivados para comenzar de nuevo.

Retomar este juego de forma individual o en familia (inclusive se puede dejar en un área social para invitar a quien pasa cerca a poner su pieza) ayudará a desconectar con las prisas, la vida digital y la ansiedad que esto nos genera, para volver a conectar con uno mismo y la vida real, regalándonos un momento de paz que tanto anhelamos en estos días.

Somos parte de una comunidad de medios laguneros

Somos parte de una comunidad de medios laguneros