¿Cómo se portarán los animales con el eclipse?

En la franja principal del eclipse, por unos minutos se hará de noche a mitad del día. ¿Cómo van a reaccionar los animales?, ¿sabrán que no es una noche verdadera?, ¿qué posibles efectos tendrá en ellos este fenómeno?

Comenzando con algo de contexto, cabe aclarar que los eclipses solares totales son eventos astronómicos que difícilmente se vuelven a dar en la misma localidad. Por ejemplo, en México el último registrado fue el 11 de julio de 1991 y su totalidad se apreció en una franja de Centroamérica al centro y Bajío del país, hasta La Paz; el siguiente será hasta el 30 de marzo de 2052, cruzando el territorio mexicano un poco al sur de Reynosa hasta Puerto Vallarta. Este 8 de abril de 2024, la mejor vista mundial será en y alrededor de las ciudades de Monclova, Torreón, Nazas, Durango y Mazatlán, con una duración gradual cercana a las dos horas y media, y total alrededor de 4 minutos.

Un eclipse solar total, por lo tanto, dura unos cuantos minutos. ¿Qué efectos puede tener sobre algunas especies de fauna (ya que no impacta en todos los animales)? No, ni la fauna urbana ni el resto de los animales silvestres entrarán en caos. Los efectos que un eclipse total solar tiene en los animales son ligeros cambios de comportamiento, pero, ¿cuáles y de qué dependen?

Simplificando (porque en realidad son mucho más complejos), esos cambios de comportamiento dependen de varios factores:

1) Biología del animal. Los animales que dependen en gran medida de la visión para cazar, orientarse o comunicarse pueden experimentar cambios en su comportamiento durante un eclipse solar. 

2) Sistema sensorial. Según su fotosensibilidad, hay animales que en respuesta a un cambio de luz podrían ver notablemente afectada su funcionalidad 

3) Ritmos biológicos. Por ejemplo, si un animal está activo durante el día y depende de la luz solar para regular su comportamiento, un eclipse solar podría modificar sus patrones de actividad. Aquí hablamos de los famosos ciclos circadianos.

¿Qué registros tenemos? La curiosidad sobre el efecto de la fauna y los eclipses nos ha invadido por siglos. Hoy tenemos casos de gorilas volteando al cielo y aves pausando sus cantos, entre muchos otros. Resulta interesante recordar que también existen registros sobre el efecto de los eclipses solares en algunos insectos; por ejemplo, las hormigas pausan su actividad fuera del hormiguero reduciendo su movimiento y transportando menos hojas, las luciérnagas se activan y las abejas pausan sus vuelos.

Los efectos de un eclipse, como suceso astronómico, suelen ser ligeros en la fauna; no implican caos y no se dan en todos los animales. Sin embargo, esto no quita que tengamos también la oportunidad de apreciar cómo algunos animales modificarán su comportamiento durante ese breve momento que simulará la noche. Te recomiendo que le pongas atención a las aves.

Nota: Te pido que hagas caso de todas las recomendaciones de seguridad oficiales que se han hecho (ya a esta altura de la víspera) para ver el eclipse; en verdad, no es juego ni exageración. Si aún no tienes la certeza de la forma correcta para ver el eclipse sin lastimarte los ojos, aquí te dejo las indicaciones oficiales de la NASA. 

https://science.nasa.gov/wp-content/uploads/2024/01/espanol-2024-eclipse-safety-sheet.pdf

¡Que disfrutes este espectáculo de la naturaleza! En nuestro país no volverá a haber otro eclipse total de sol en 28 años! 

¿Cómo afecta el cambio climático a los animales silvestres?

Hoy el cambio climático es innegable con la información que tenemos disponible. Pero si aún alguien lo duda, basta que escuche las anécdotas de nuestros parientes más sabios (todos los demás animales) para que aceptemos que la temperatura de La Tierra está aumentando.

En realidad, el cambio climático es más complejo que el simple incremento de la temperatura, pero eso lo dejamos para otro artículo. En esta colaboración vamos a preguntarnos cómo le harán otras especies animales y ecosistemas para sobrellevar y sobrevivir a esta alteración del clima. 

No son pocas las especies que cuentan con mecanismos biológicos para adaptarse a su entorno. Por ejemplo, hay algunas que tienen la capacidad de entrar en torpor, es decir, que disminuyen su temperatura y metabolismo para sobrevivir a los periodos de baja temperatura y de escasez de alimentos (entre colibríes y muchos mamíferos, incluyendo murciélagos, roedores y marsupiales; puedes consultar aquí una lista de animales “torpes” o “letárgicos”: https://www.animalia.bio/es/torpor). Pero el cambio climático está afectando esta habilidad evolutiva: se han registrado especies de roedores que, por efectos del cambio, despiertan más pronto de su periodo de hibernación. 

Lamentablemente, el calentamiento también está ocasionando la propagación de enfermedades que afectan tanto a la fauna silvestre como a los humanos. Por ejemplo, el aumento de las temperaturas ocasiona una mayor presencia de mosquitos, lo que a su vez puede producir la propagación de zika y dengue, entre otras enfermedades.

Es conocido que existen múltiples especies de insectos, aves, peces, reptiles y mamíferos que migran en ciertas épocas climáticas como parte de su comportamiento y adaptación natural. Estas especies reconocen la temporada de partida y llegada a partir de factores internos y externos, y, por lo tanto, su proceso se está viendo afectado por el cambio climático; se ha registrado, por ejemplo, cómo la migración de millones de murciélagos insectívoros se ha modificado, debido principalmente a los cambios en la temperatura, lo que a su vez modifica los ciclos alimenticios de la fauna silvestre y genera una cadena de alteraciones en varios ecosistemas.

Como un ejemplo en esta misma problemática de alteraciones migratorias, con preocupación se predice que se modificará la temporada de floración de los agaves de los que se alimentan y a los que polinizan los murciélagos nectarívoros migratorios. Esto porque es posible que los murciélagos (después de volar cientos de kilómetros -y en algunas especies hasta miles-) lleguen antes o después de la floración de las plantas de las cuales dependen para alimentarse y sobrevivir. 

Entonces, ¿con el cambio climático todo está perdido? No, aún podemos hacerle frente y revertir las predicciones. No será por arte de magia, pero sí con arduo trabajo, consistencia y metas realistas. Requerimos acciones claras y contundentes para mitigar sus efectos; por la fauna, los ecosistemas y la propia especie humana.

Cómo apreciar la fauna silvestre

Hace algunos días, el algoritmo me mostró un video que me pedía no manipular ni alimentar a la fauna silvestre cuando visitara algún hábitat natural. Pero, a ver, ¿por qué no si justo a eso voy, a convivir con la naturaleza?, ¿en verdad les puedo hacer daño? 

Bueno, primero, vamos distinguiendo entre la fauna exótica (especies que están fuera de su distribución natural, como las palomas), la fauna doméstica (perros, gatos y otros animales asociados a la presencia humana) y la fauna silvestre, que son todas las especies vertebradas e invertebradas, terrestres y acuáticas, que viven en su hábitat (o están en proceso migratorio) y está sujetas al proceso evolutivo (peces, reptiles, aves, mamíferos, moluscos, insectos; no todo son osos y venados, como solemos pensar).  

Esa fauna silvestre está más cerca de lo que en ocasiones creemos y es nuestro deber proteger, conservar y difundir su importancia, por el bien ecológico y social.

La principal recomendación que se puede dar para una coexistencia sana con la fauna silvestre es respetar distancias, es decir, permitir que realice sus actividades sin interrupción. 

Si sólo queremos observar detenidamente, admirar su belleza, hay que recordar que se tiene que realizar desde una sana distancia que no les ocasione estrés a las especies ni interfiera con sus acciones diarias, como el desplazamiento a su refugio o área de forrajeo, por ejemplo. 

Como bien me lo indicaba el video, no es conveniente alimentar a los animales silvestres; se pueden acostumbrar a la comida fácil (modificando su microbiota), enfrentarse a una homogenización de su dieta con menos nutrientes y volverse dependientes de los humanos para su alimentación. Esos animales eventualmente se enfermarían por consumir alimentos para los que su sistema no está adaptado, reduciendo su supervivencia. 

Aunque no lo parezca, también las conductas humanas inapropiadas pueden facilitar la propagación de parásitos y enfermedades; por ejemplo, el concentrar fauna silvestre en espacios reducidos donde hay una alta frecuencia de tránsito de humanos y animales domésticos. Recordemos el caso que se registró hace años en el norte del país, donde a un oso se le encontraron signos de sarna, que probablemente le contagiaron perros ferales. No es solamente el contacto directo; así como es ampliamente conocido que le sucede a la fauna silvestre marítima, lamentablemente también se han encontrado restos de plástico en algunos osos debido a su dieta inadecuada.

¿Y por qué tampoco debo manipularlos, tocarlos y ni acercarme demasiado? Entre animales, nuestros registros sensoriales son muy diversos. Ya no digamos del probable desconocimiento de los mecanismos de defensa o ataque de ese animal hacia ti, sino que realmente no sabemos qué tanto puedan estresar y afectar al animal ese fuerte o ligero contacto, esa cercanía, esa selfie. 

Si nosotros como especie merecemos espacios saludables para habitar, más aún la fauna silvestre, que tanto depende de su ecosistema específico. Es por toda la fauna, sus ecosistemas e incluso por nuestro propio beneficio, que debemos mantener nuestros hábitats sin basura ni contaminación, respetar profundamente el funcionamiento del de ellos y evitar a toda costa la degradación y destrucción de nuestros espacios en común. 

Murciélagos: nuestros aliados en la Laguna y todo México

Cuando pensamos en animales, solemos pensar en las especies carismáticas que vemos en la televisión o en esos con los que deseamos convivir, como los perros y gatos. En otros casos, también pensamos en animales que consideramos como “buenos”, como las abejas y los delfines. ¿Y la fauna silvestre nativa?, ¿qué pasa con las especies que por desconocimiento consideramos dañinas o a las que por mito les damos alguna connotación negativa?

Los murciélagos, por ejemplo, que forman el segundo orden de mamíferos más diverso, con 1,470 especies (y las que se van sumando día a día gracias a su estudio), son un buen caso para demostrar la importancia de la fauna silvestre, por los servicios ambientales que brinda a los ecosistemas y a la sociedad.

Los murciélagos, tan lamentablemente estigmatizados, son los únicos mamíferos voladores y tienen múltiples funciones ecosistémicas. Por ejemplo, gracias a los murciélagos sucede la polinización de algunas especies de plantas de importancia ecológica, económica y cultural, como los cactus columnares y los agaves del tequila y mezcal; algunas especies contribuyen a dispersar semillas en ecosistemas tropicales o semi-tropicales, permitiendo la regeneración y sucesión vegetal. También controlan la población de insectos que pueden ser considerados como plagas y que afectan la agricultura. 

En México tenemos alrededor de 143 especies de murciélagos, lo que nos hace ser uno de los países con mayor riqueza de este grupo. Específicamente, los murciélagos que tenemos en el norte de México son insectívoros y en menor medida nectarívoros (polinizadores), aunque en algunos sitios existen hasta murciélagos frugívoros (que se alimentan de frutas).

¿Y cómo son los murciélagos laguneros?

Los murciélagos son también habitantes del desierto y en la Laguna tienen un ecosistema apto para algunas especies, así como en el resto del país habitan también en bosques templados y lluviosos, pastizales, matorrales y hasta en las ciudades. 

En la Comarca Lagunera, y lo digo con orgullo, tenemos principalmente murciélagos insectívoros y algunas especies de nectarívoros, que son importantes polinizadores de algunas especies de agaves de la región. En una zona con amplia actividad agrícola, como la nuestra, los murciélagos insectívoros ayudan a controlar las plagas presentes en los cultivos de maíz, nuez, manzana, uva y algodón, por mencionar algunos.

Está demostrado que los prejuicios sobre los murciélagos son injustos y carecen de sentido. Hay que agradecer los cruciales servicios ecosistémicos que brindan y dejar de relacionarlos con atributos como la maldad, las enfermedades o el miedo. Comprendamos que, tanto en La Laguna como en el resto del país y el mundo, los murciélagos son nuestros mejores aliados. 

Cohabitamos con la fauna silvestre, está en nuestro día a día. Aprendamos y enseñemos a abrir los ojos, ser conscientes y apreciar y respetar a los demás animales con los que compartimos el hogar.

M. en C. Aquetzalli Nayelli Rivera Villanueva

nayelli.riverav@gmail.com