A.S.M.R., sonidos desencadenantes

En los últimos años en la internet, y sobre todo en YouTube, han surgido una gran cantidad de canales que ofrecen contenidos con A.S.M.R, pero ¿sabes qué es este fenómeno que ha ido en crecimiento? 

A.S.M.R es la abreviación en siglas de las palabras inglesas: AUTONOMOUS SENSORY MERIDIAN RESPONSE, que se traduce como: RESPUESTA SENSORIAL MERIDIANA AUTÓNOMA. Se explica como la sensación burbujeante de relajación u hormigueo en el cuero cabelludo y cuello, provocada por sonidos que se definen como "desencadenantes". Estos sonidos regularmente provienen de la captación de micrófonos de altísima fidelidad (algunos de estos, construidos y diseñados específicamente para estas creaciones). Algunos de los sonidos captados son: susurros, masticación, rasgueos, cepillado fino, golpeteos suaves y un sin fin de "desencadenantes" que son producto de la experimentación y la creatividad de quienes diseñan estos materiales, y todo esto con el fin último de provocar en quien escucha una sensación de relajación tanto visual como auditiva, aunque mayormente este tipo de captaciones o creaciones van más encaminadas a lo auditivo, por lo que necesariamente se requiere de la utilización de audífonos para sumergirse de fondo en la experiencia. 

En términos generales, A.S.M.R. es todo aquel sonido que genera una sensación de bienestar y placer en el receptor. Quienes consumen este tipo de contenidos regularmente lo hacen antes de dormir para lograr un sueño más tranquilo. Esto no es nada nuevo, ya que por lo general experimentamos estas sensaciones en la cotidianidad, lo único que ha cambiado es que ahora se crean las fuentes "artificialmente". 

Aunque la investigación científica sobre la efectividad de consumir A.S.M.R. es escasa, algunos estudios sugieren que consumir este tipo de videos reduce la frecuencia cardiaca y estimula la relajación. Inténtalo, si no lo conoces ya, y dime qué te parece. 

Lao-Tse y el silencio

Se sabe que el filósofo Lao-Tse fue una personalidad cuya existencia histórica se debate. Se le considera uno de los filósofos más relevantes de la civilización china. La tradición china establece que vivió en el siglo VI a.c., pero muchos eruditos modernos argumentan que puede haber vivido aproximadamente en el siglo IV a.c.

Vivió 90 años, de hecho se cuenta que no hizo otra cosa más que vivir (el acto estricto y consciente de saberse vivo) y que vivió en su totalidad. Como se le consideraba un sabio, sus discípulos en varias ocasiones le pidieron que escribiera sus enseñanzas, pero Lao-Tse predicaba que el Tao que puede decirse no es el Tao real, según su creencia, pues la verdad que puede decirse se convierte automáticamente en “no verdad” (el Taoísmo es un sistema filosófico chino aplicado como religión y se caracteriza por creer que existe una solidaridad absoluta entre el hombre y la naturaleza, puesto que ambos concuerdan perfectamente), así que ni decía, ni escribía nada. ¿Qué hacían entonces los discípulos con el maestro? Sólo permanecían con él, convivían con él, simplemente se impregnaban de su ser, estando a su lado y abiertos a él; no intentaban nada, no siquiera pensar; estando con el maestro se volvían más y más silenciosos. 

Lao-Tse en sus 90 años básicamente se negó a escribir o hacer nada. Su actitud fundamental era que la verdad no puede decirse ni enseñarse, que a lo mucho se puede indicar y que, en dado caso, tal indicación debería ser tu existencia misma como ejemplo, tu vida entera. La verdad no puede ser indicada con palabras, puesto que (según el maestro, que estaba en contra del lenguaje) no es siquiera un pensamiento, sino una experiencia. 

Se dice que a diario solía dar un largo paseo por las mañanas y que un vecino acostumbraba a seguirle, sabiendo muy bien que Lao-Tse no quería hablar, al grado que hasta un simple saludo lo consideraba charlatanería. Un día el vecino tuvo un huésped que se interesó por este “ritual” y le pidió a su anfitrión que lo invitara. 

El huésped no conocía a Lao-Tse ni su forma de ser, por lo que se sintió sofocado después de varias horas con tanto silencio. Cuando el sol estaba saliendo, el huésped dijo: "qué buen amanecer, mira qué bello sol está naciendo". El vecino se incomodó, pero nadie respondió. Al regresar, Lao-Tse le dijo a su vecino: “mañana no traigas a este hombre; habla demasiado e inútilmente; yo también tengo ojos y puedo ver claramente el nacimiento del sol.”

Dice la filosofía Tao: “si no sabes estar en silencio, el silencio se vuelve pesado; no te comunicas diciendo cosas, diciendo cosas es como te descargas; en realidad la comunicación no es posible a través de las palabras. Hablando puedes crear una pantalla en torno a ti para que los demás no puedan conocer tu situación real; te vistes con palabras”. 

Lao-Tse vivió casi un siglo en silencio y en ese silencio se le revelaron las verdades que compartió en la práctica y la acción.

Yo entiendo esta filosofía como un “vive la experiencia reveladora de la verdad universal a través del silencio interior, de la meditación”. 

Anacleto Morones, del hipersensible Juan Rulfo

No soy un experto en temas literarios, ni un lector crónico, pero puedo señalar sin temor a equivocarme que Juan Rulfo es un embajador del lenguaje mexicano; ya ni siquiera del idioma español, sino del lenguaje común de nuestro pueblo. Con una sencillez, una claridad y una solidez que lo hacen único, este escritor jalisciense te transporta y sumerge en relatos típicos pero interesantes, narraciones que te atrapan y te conducen ahí en el escenario mismo de su imaginación. 

Por mera casualidad, en las búsquedas que de vez en cuando uno realiza en los navegadores de internet, me encontré con un cuento en video narrado e interpretado por varios actores mexicanos de peso; la producción se había realizado desde los talleres o los estudios del INBA, por lo que ya se dará usted una idea del nivel del trabajo realizado. El cuento era "Anacleto Morones", de su conocidísimo cuentario “El llano en llamas” (1953).

En cuanto lo reproduje, el contenido captó mi atención. En imagen de pantalla una introducción gráfica estática, acompañada de una secuencia en audio de un "solo" de guitarra en melodía lenta, tipo corrido, agradable, mezclada de una voz en off.

Después de la intro, que no duró más de un minuto, empezó el viaje. Desde las primeras líneas de la narrativa noté la magia; el carácter y la expresión viva de las emociones, la sinceridad de quien retrata con palabras una escena precisa y un drama con profunda nitidez en los detalles. Terminé el video y en seguido acudí a leer el cuento.

Pienso en cómo la literatura debería ser un consumo común de toda persona creadora: es capaz de nutrir e inspirar creaciones artísticas de todas las índoles, igual que la literatura misma también se nutre indudablemente de las demás artes.

Aquí puedes leer “Anacleto Morones”:

https://brasilia.cervantes.es/imagenes/file/biblioteca/pdf/rulfo_anacleto_morones.pdf

Música DUB: el eco viene de Jamaica

Yo me enteré por medio de un Documental, y quiero compartir este conocimiento con la comunidad de escuchas periféricos. Fue en la década de los 60's cuando en Kingston, la capital de Jamaica, ingenieros (en su mayoría autodidactas) experimentaron con los equipos de grabación y reproducción de audio (ejemplo de esto son los Sound Systems, que conocemos como Sonideros) alterando aparatos para conseguir fidelidades y efectos especiales sonoros, que sirvieron para sentar las bases de lo que actualmente conocemos como la Cultura Dj o fenómeno Mainstream. 

En mi opinión personal, el eco de la psicodelia musical (al decir eco me refiero a la fuente, el nacimiento, no al SFX en sí mismo) en gran medida se originó en aquel lugar. Obviamente no hago comparaciones en cuanto a calidad y desarrollo con los proyectos artísticos europeos (ingleses o alemanes), pero sí puedo asegurar que éstos se nutrieron de la semilla jamaiquina y se mezclaron con su esencia.

El inicio de una tendencia

Los primeros registros musicales del DUB datan concretamente del año 1968. Fue en el estudio Treasure Isle cuando un operador de Sound System llamado Rudolph Reedwood (en aquel entonces se les llamaba operadores a quienes mezclaban las canciones en las presentaciones o bailes al aire libre) recibió un material de un tema, que sólo contenía la pista instrumental, esto debido a que accidentalmente cuando se realizó la mezcla y el máster en el proceso de producción, el ingeniero de audio silenció por descuido la pista vocal y por ende se registró únicamente la música instrumental en el Record. 

El caso es que el operador del Sound System se le ocurrió la idea de reproducir la pista instrumental en una presentación y añadió voces con micrófono en tiempo real, lo cual resultó todo un éxito, puesto que la audiencia escuchó una versión completamente distinta a la canción original y con la ayuda del deejay, quién para entonces era el presentador y animador en los bailes (se agregó un toque especial) se generó una nueva atmósfera y una nueva experiencia para los escuchas. Fue en ese momento en el que DUB había nacido.

A Bunny Lee, quien era un afamado artista para aquellos años, le llamó la atención esa nueva tendencia musical y le pidió al productor King Tubby (a quién se le reconoce como el innovador de Kingston) que le entregara las pistas de únicamente los instrumentos, pero Tubby fue más allá: agregó cortes de voz y acentuó partes de la secuencia con variaciones de ritmo y efectos sonoros (ecos, delays, reverbs, samples de frases o voces, filtros, etc.) dando pie a la Remezcla o al Remix, con ello Tubby fundó un nuevo sonido y ayudó a desarrollar aportaciones a la escena, donde los técnico u operadores de los Sound Systems, comenzaron a crear sus propias versiones con mezclas distintas a la original.  Este "descubrimiento" (por así llamarlo) hizo que el género DUB viajara más allá de la isla para influir y crear en el mundo, otros diferentes y nuevos estilos, géneros de lo que actualmente conocemos cómo música urbana: disco, hip hop, electrónica, reggaeton, dubstep, etc. 

Principales Exponentes del género DUB:

https://youtu.be/EvrWurVelCI

La ruta de los muertos, según la cultura prehispánica.

No soy un experto en estos temas, pero la curiosidad, el vivir y el saberme parte de una cultura llena de misticismo milenario me llevaron a investigar información en varios textos para compartir, según mi entender, la visión o la explicación mitológica de los pueblos antiguos respecto a la muerte, o el "absoluto despertar" como ellos lo consideraban.

Según la cosmovisión de los pueblos prehispánicos, cuando la gente común partía de este plano el alma se encaminaba en el más allá, hacia el Mictlán o "Región de los muertos", que estaba compuesta por nueve planos espirituales. En el noveno se encontraba el descanso eterno. Solamente estaban exentos del Mictlán los guerreros muertos en batalla, las mujeres que morían durante el parto o quienes perdían la vida en alguna actividad relacionada con el agua. Hasta este punto el Mictlán se podría considerar cómo el limbo o el purgatorio, según el código de creencias al que comúnmente estamos acostumbrados.

Se dice que los sacerdotes, chamanes, brujos o quienes tenían el poder para visualizar lo inmaterial describían al Mictlán cómo un lugar o una ruta de caverna, al que se llegaba descendiendo y del que no se podía salir, exceptuando a la lechuza y al tecolote, animales que se les consideraba como mensajeros.

El viaje hacia el Mictlán duraba cuatro años. Era un lugar pesado, agobiante, lleno de varias y difíciles pruebas de resistencia, que los espíritus debían de superar acompañados de un perro Xoloizcuintle como guía, para demostrarles a sus dioses Mictantecuthli y Mictancihuatl (quienes para aquel entonces eran las deidades más temidas) que eran dignos de su protección, ya que ellos eran quienes velarían por el eterno descanso de sus almas.

Es por eso que en aquellas épocas las ofrendas de las familias a sus difuntos eran obligatorias hasta que se cumplían los cuatro años, tiempo que se consideraba que las almas ya habían llegado a la infinidad. 

Para las culturas antiguas, la vida era un trayecto, sólo una fracción de tiempo, un momento, un sueño, y la muerte su absoluto despertar.

Atracción por la vanguardia

En lo personal me atrae lo nuevo, me gustan esas apuestas y propuestas futuristas, esas proyecciones de las nuevas alternativas porque, de alguna manera, la vanguardia te conecta con otras visiones que te empujan hacia adelante (o hacia cualquier otro punto). La innovación te invita a no permanecer en el mismo sitio.

La definición de vanguardia hace referencia a lo novedoso, lo más actual. El concepto puede extenderse para nombrar el nacimiento de una propuesta, un movimiento tecnológico, artístico, político o ideológico. En este sentido, la vanguardia es algo que escapa de la tendencia dominante y que podría sentar las bases del futuro.

La vanguardia renueva las formas y fondos, desafiando los estándares existentes. Es la apuesta por la innovación, el ejercicio de la experimentación; la expresión y la libertad de acción y de pensamiento. 

Mentalidades y voluntades arriesgadas que se inclinan hacía lo progresivo han desencadenado con esa fuerza lo que hoy llamamos la Nueva Era o la Nueva Edad. Gracias a ello es que en este preciso momento en el que lees este texto desde la pantalla de tu dispositivo (posibilidad de comunicación que no existía hace 25 años) es que puedo hacerte llegar este mensaje.  

En lo personal me atrae lo nuevo, me gustan las apuestas y propuestas futuristas. ¿Y a ti?

Rodolfo Fierro: una vida sumergida en lodo, sangre y oro

“Sintió miedo, un miedo espantoso de quedarse ahí siempre, con su caballo y con su oro; volvió los ojos hacia sus hombres con una intensa angustia. Todos estaban muy lejos para tenderle la mano y se habían quedado inmóviles por temor a correr la misma suerte que él.”

-Rafael F. Muñoz


En la antesala de noviembre, mes en el que se celebra el día de la Revolución Mexicana, y entrado ya el lúgubre octubre, quien esto lee se preguntará por qué abordo un tema que tiene que ver con un revolucionario que ha trascendido no precisamente por calidad humana, sino todo lo contrario: un hombre que destacó por su ferocidad y su habilidad asesina, machacadora.

             La razón es simple. Gracias al apoyo de soliradio.com, próximamente habré de relanzar en las aplicaciones de streaming una obra musical producida y dirigida por su servidor, que considero de gran valor sentimental y cultural. Este disco recrea desde la viva voz de artistas de la Comarca Lagunera, hijas e hijos de la "Cuna de la Revolución" uno de los acontecimientos políticos más importantes en nuestro país del siglo pasado. Pero ya más adelante hablaremos de esta pieza y su relanzamiento.   

Si bien es cierto que a Rodolfo Fierro no se le incluyó en un apartado especial del disco, también lo es que este sujeto tuvo una relevancia igual de importante que los cimientos o pilares de este movimiento social. Hombre de gran confianza del general Pancho Villa, Fierro fue conocido entre "la bola" (como se les identificaba a los "levantados") como un bravo asesino al que le apodaban “El Carnicero". Se dice, por ejemplo, que en una ocasión Fierro ejecutó a 300 prisioneros, uno por uno y a mano propia.

Rodolfo Fierro, para entender su desempeño y figura, básicamente era el proveedor, el estratega de misiones especiales que se encargaba de abastecer de recursos económicos y materiales a los villistas, siempre aplicando en la práctica y en toda su extensión la premisa de "el fin justifica los medios". Antes de decidirse por el camino del lodo y manchar sus manos con sangre al convertirse en bandido y asesino, y antes de ser revolucionario, fue ferrocarrilero, así que muy útilmente conocía bastante bien el funcionamiento y los caminos de las máquinas.

  Aquí hago un paréntesis y me pongo a reflexionar sobre algunos o muchos de los individuos que se enlistaron en las filas para combatir al “mal gobierno”. Seguramente, en el levantamiento en armas algunos vieron la oportunidad de hacerse ricos a la mala y desenfrenar pasionalmente su demencia. No todos fueron idealistas como Madero ni buscaban cambiar, transformar y reformar políticamente al país para el bien; a algunos, simple y llanamente, les motivaba la idea de hincharse de riquezas, hartarse de vicios y objetos de valor en las tomas de las plazas y en los zafarranchos en los que participaban; muchos vieron en el llamado una solución inmediata y desenfrenada, una salida a una vida precaria y sin remedio.

El destino sepultó a Rodolfo Fierro con una muerte irónica que seguramente nadie habría imaginado. Se dice que en Casas Grandes, Chihuahua, ya con pocos hombres deshilachados de lo que alguna vez fuera la gloriosa División del Norte, después de los combates de Celaya, surcó el camino nevado con sus caballos enflaquecidos, soportando a tope el frío imposible de apaciguar. 

El obstinado general decidió tomar un atajo, porque según él "los animales andaban mejor en el agua que en la nieve", cruzando un lago que parecía un inmenso espejo. Realmente era una trampa de lodo. Ya internados en el lago y haciendo caso omiso a los “¡Cuidado, mi general; el caballo se está hundiendo!”, los hundió el gran peso que cargaban hombre y caballo en kilos de oro, ahogándolos en una escena lenta, sin misericordia. Los testigos aseguraban que ésa fue la única vez que vieron (entre gritos y súplicas de ayuda) reflejado en el rostro del temerario Rodolfo Fierro el miedo y el terror.

Si quieren leer una buena referencia literaria sobre la muerte de “El carnicero”, les recomiendo el cuento “Oro, caballo y hombre” de Rafael F. Muñoz, que por acá les dejo:

http://www.materialdelectura.unam.mx/images/stories/pdf5/conmemorativa-munoz-5.pdf

Pienso, emito y dialogo

Siempre estamos pensando. El pensamiento como el resultado de una sumatoria de procesos químicos y eléctricos. 

Nuestro pensamiento -ese diálogo interno- nos lleva a tomar decisiones y adoptar conductas que desembocan en experiencias que generan emociones. 

Una emoción está cargada de energía electromagnética.

Estudios científicos actualizados -la neurociencia- aseguran que el órgano del corazón, en su función de bombeo sanguíneo, emite ondas expansivas, como si fuesen radiofrecuencias, creando en consecuencia un campo invisible que nos rodea. 

Este campo se comunica con otros campos exteriores ajenos, de ahí las llamadas corazonadas o intuiciones, entre otras complejidades.

En síntesis, nuestro pensar y nuestro sentir son también un lenguaje con el que, sin saberlo, estamos constantemente dialogando con la otredad en niveles no verbales.

¡Pensando y sintiendo resueno en otros corazones!

Después de esta reflexión cuasidialéctica, les recomiendo este material auditivo para relajar los párpados:

El extraño caso de Pérez Prado y el himno nacional

A propósito de septiembre, mes patrio, abordaré un tema que para muchos quedó como una gran incógnita: ¿acaso el rey del mambo, don Dámaso Pérez Prado, fue expulsado del país, por osar intentar (ni si quiera fue un hecho) producir el himno nacional mexicano al puro ritmo tropical del mambo?

La respuesta es que no fue así. Fueron otros factores los que influyeron para la “injusta” expulsión de quien trajera en la década de los 50 un género musical lleno de vida y sabor al puro estilo cubano. 

Se sabe que el músico y compositor llegó al país a finales de 1948 apenas con una maleta y unos cuantos pesos, y que a los pocos años después de su llegada, en 1953, se encontraba ya en la gloria y cumbre de su carrera. El mambo se había consagrado como un importante símbolo de la cultura mexicana y había alcanzado relevancia mundial, al universalizar su estilo y al conquistar otros países con sus danzas, su música y excéntricos espectáculos. 

Se dice que una noche de principios de octubre, el “Cara de foca”, como también se le conocía, arribó al Teatro Margo (donde después se erigió el Teatro Blanquita) para ofrecer su habitual función. Acababa de regresar de Nueva York, donde se había presentado en el hotel Waldorf Astoria. A la entrada del teatro, dos funcionarios de la Secretaría de Gobernación lo esperaban. Le pidieron sus documentos y lo detuvieron.

El 6 de octubre, Pérez Prado fue deportado y retornó a su natal Cuba. Entre los “delitos” que se le imputaron sobresalen: un supuesto intento de soborno a funcionarios de migración, la falta de permisos para presentarse en foros y salas de concierto del país y, lo más grave, intentar producir o crear una versión del himno nacional al estilo de mambo. 

Pero la verdad es otra: envidia, xenofobia, venganza y corrupción. El gran éxito que alcanzaron su música y su carrera en nuestro país, que se tradujo en bonanza económica, cariño y prestigio, no era bien visto por algunos políticos y empresarios mexicanos. Además, había aceptado un contrato con otro teatro que le pagaría mejor. Todo esto provocó el enojo de los hombres de negocios de teatros y salones de baile y de algunos miembros del sindicato de música del entonces Distrito Federal. Los que se sentían agraviados, coludidos con autoridades, planearon la expulsión de uno de los compositores más importantes del siglo XX.

Sé que es una pregunta políticamente incorrecta, pero ¿qué hubiera sido si Pérez Prado hubiese compuesto la pieza del himno nacional en mambo? Me imagino el final de la estrofa: al sonoro rugir del cañón, maaaaaambó, ¡uh!

Escucha lo mejor de Pérez Prado:

https://www.youtube.com/watch?v=oQ2Y4haz8pc

Fluxus: sólo fluye

Por Christian de la Fuente

Hace ya algunos años, en la CDMX y por azares del destino, llegó a mis manos un ejemplar de un libro que contenía distintos extractos y temas relacionados con el arte, la música y el estudio concienzudo del sonido; se construía con diversos capítulos desmenuzados en secciones y apartados; todos ellos muy interesantes. 

En especial recuerdo un capítulo que trataba sobre el Fluxus, un movimiento contra cultural interdisciplinario que surgió en Europa, Estados Unidos y Japón en la década de los años 60s, prevaleciendo hasta los 70s, y que pretendía desbancar las exigencias de los arquetipos del mainstream y desacreditar el objeto del arte como mercancía.

        Tomando su nombre del latinismo que significa flujo, Fluxus fue canal de comunicación y un mecanismo ideológico y sociológico en el que predominaban las artes visuales, auditivas, de literatura y danza. Lo interesante de este movimiento radica en el hecho de que no precisamente se hacía para agradar al público, todo lo contrario; Fluxus buscaba crear una atmósfera inmersiva espontánea, y con ello se pretendía imprimir una experiencia psicológica inusual inducida.

Los conciertos Fluxus no eran placeres auditivos de alta fidelidad y sintonía fina. No se producía una armonización acústica a través de unos bajos precisos, de unos tonos medios naturales y de tonos cristalinos. Un concierto Fluxus era una experiencia auditiva en la que cualquier objeto, cualquier cosa, se convertía en un instrumento. 

Esta evolución artística, incitada por el presente y dirigida hacia el futuro, creó la noción de que cada individuo constituye una obra de arte en sí mismo y que la vida se puede entender como una composición artística global. Los atributos singulares de los conciertos Fluxus y la libertad en los arreglos son un reconocimiento a la causalidad, en la que se desvanecen tanto la causa como el efecto. 

Yoko Ono fue una de las principales impulsoras de este movimiento.