“Sintió miedo, un miedo espantoso de quedarse ahí siempre, con su caballo y con su oro; volvió los ojos hacia sus hombres con una intensa angustia. Todos estaban muy lejos para tenderle la mano y se habían quedado inmóviles por temor a correr la misma suerte que él.”
-Rafael F. Muñoz
En la antesala de noviembre, mes en el que se celebra el día de la Revolución Mexicana, y entrado ya el lúgubre octubre, quien esto lee se preguntará por qué abordo un tema que tiene que ver con un revolucionario que ha trascendido no precisamente por calidad humana, sino todo lo contrario: un hombre que destacó por su ferocidad y su habilidad asesina, machacadora.
La razón es simple. Gracias al apoyo de gerardop87.sg-host.com, próximamente habré de relanzar en las aplicaciones de streaming una obra musical producida y dirigida por su servidor, que considero de gran valor sentimental y cultural. Este disco recrea desde la viva voz de artistas de la Comarca Lagunera, hijas e hijos de la "Cuna de la Revolución" uno de los acontecimientos políticos más importantes en nuestro país del siglo pasado. Pero ya más adelante hablaremos de esta pieza y su relanzamiento.
Si bien es cierto que a Rodolfo Fierro no se le incluyó en un apartado especial del disco, también lo es que este sujeto tuvo una relevancia igual de importante que los cimientos o pilares de este movimiento social. Hombre de gran confianza del general Pancho Villa, Fierro fue conocido entre "la bola" (como se les identificaba a los "levantados") como un bravo asesino al que le apodaban “El Carnicero". Se dice, por ejemplo, que en una ocasión Fierro ejecutó a 300 prisioneros, uno por uno y a mano propia.
Rodolfo Fierro, para entender su desempeño y figura, básicamente era el proveedor, el estratega de misiones especiales que se encargaba de abastecer de recursos económicos y materiales a los villistas, siempre aplicando en la práctica y en toda su extensión la premisa de "el fin justifica los medios". Antes de decidirse por el camino del lodo y manchar sus manos con sangre al convertirse en bandido y asesino, y antes de ser revolucionario, fue ferrocarrilero, así que muy útilmente conocía bastante bien el funcionamiento y los caminos de las máquinas.
Aquí hago un paréntesis y me pongo a reflexionar sobre algunos o muchos de los individuos que se enlistaron en las filas para combatir al “mal gobierno”. Seguramente, en el levantamiento en armas algunos vieron la oportunidad de hacerse ricos a la mala y desenfrenar pasionalmente su demencia. No todos fueron idealistas como Madero ni buscaban cambiar, transformar y reformar políticamente al país para el bien; a algunos, simple y llanamente, les motivaba la idea de hincharse de riquezas, hartarse de vicios y objetos de valor en las tomas de las plazas y en los zafarranchos en los que participaban; muchos vieron en el llamado una solución inmediata y desenfrenada, una salida a una vida precaria y sin remedio.
El destino sepultó a Rodolfo Fierro con una muerte irónica que seguramente nadie habría imaginado. Se dice que en Casas Grandes, Chihuahua, ya con pocos hombres deshilachados de lo que alguna vez fuera la gloriosa División del Norte, después de los combates de Celaya, surcó el camino nevado con sus caballos enflaquecidos, soportando a tope el frío imposible de apaciguar.
El obstinado general decidió tomar un atajo, porque según él "los animales andaban mejor en el agua que en la nieve", cruzando un lago que parecía un inmenso espejo. Realmente era una trampa de lodo. Ya internados en el lago y haciendo caso omiso a los “¡Cuidado, mi general; el caballo se está hundiendo!”, los hundió el gran peso que cargaban hombre y caballo en kilos de oro, ahogándolos en una escena lenta, sin misericordia. Los testigos aseguraban que ésa fue la única vez que vieron (entre gritos y súplicas de ayuda) reflejado en el rostro del temerario Rodolfo Fierro el miedo y el terror.
Si quieren leer una buena referencia literaria sobre la muerte de “El carnicero”, les recomiendo el cuento “Oro, caballo y hombre” de Rafael F. Muñoz, que por acá les dejo:
http://www.materialdelectura.unam.mx/images/stories/pdf5/conmemorativa-munoz-5.pdf