Lyrikline.org: una trinchera global para la poesía contemporánea

Lyrikline.org: una indispensable biblioteca digital de poesía contemporánea; un enorme esfuerzo mundial y multicultural que alberga cerca de 15 mil poemas de 1’600 poetas, en 91 idiomas (incluyendo algunos en peligro de desaparición) y con más de 23 mil traducciones.

Hace poco descubrí un refugio digital digno para quienes amamos la poesía. El hallazgo me puso tan contenta, querido lector, que uso esta columna para compartirlo. Espero de corazón que la experiencia, como a mí, le resulte provechosa.

Como usted y yo sabemos, la poesía ocupa un lugar especial en el vasto y diverso mundo de la literatura. Es un arte que trasciende las barreras lingüísticas y culturales, conectando a las personas a través de la expresión más pura de la emoción y la imaginación.

En este contexto, le presento a Lyrikline.org: una plataforma única y poderosa que celebra y promueve la poesía de todo el mundo. Desde su creación en 1999, se ha convertido en una trinchera digital para vivir la poesía, ofreciendo una extensa colección en diferentes idiomas, incluyendo grabaciones en voz, recursos educativos y eventos relacionados con la poesía.

Una de sus características más distintivas es su extenso catálogo de poemas grabados. Con una amplia selección de obras de poetas de todas partes del mundo, la plataforma ofrece una experiencia auditiva única que permite a los usuarios sumergirse en la musicalidad y la belleza de la poesía en su forma hablada.

Desde el haikú japonés hasta la oda española, Lyrikline.org presenta una amplia gama de estilos y tradiciones poéticas, brindando al público la oportunidad de explorar la riqueza y la diversidad del arte poético global.

Además de su vasta biblioteca de poemas grabados, la plataforma ofrece también una variedad de recursos educativos que promueven la apreciación y comprensión de la poesía. A través de entrevistas con poetas de renombre, ensayos críticos y análisis de obras individuales, la plataforma brinda a los usuarios algunas herramientas para profundizar en el significado y la importancia de la poesía en el mundo contemporáneo.

Pero no sólo se trata de leer en soledad desde tu dispositivo. Lyrikline.org organiza una serie de eventos y actividades relacionadas con la poesía, que van desde lecturas en vivo y talleres, hasta festivales internacionales de poesía. Estas iniciativas no sólo fomentan el intercambio cultural y la colaboración entre poetas de diferentes países, sino que también ayudan a difundir la palabra hablada de la poesía a una audiencia más amplia. Al proporcionar un espacio para el diálogo y la celebración poética, este sitio digital poético desempeña un papel vital en la promoción de la poesía como una forma de arte vibrante y relevante en el mundo contemporáneo.

Por otro lado, también le puedo comentar, querido lector, que además de su contribución a la difusión de la poesía, esta plataforma poética de alguna manera se vuelve fundamental en la preservación y promoción de lenguas minoritarias y tradiciones poéticas en peligro de extinción. Al proporcionar una plataforma global para la poesía en una amplia gama de idiomas, la plataforma ayuda a dar voz a comunidades lingüísticas marginadas y a preservar su patrimonio cultural único. Por ejemplo, entre las 91 lenguas en las que se pueden encontrar poemas en su idioma original (más toda la posibilidad de traducciones), encontramos algunas como wayuunaiki, xhosa, cree (clisteno), lushai (mizo) y retorrománico (una de las lenguas en peligro de desaparecer, según la UNESCO).

Este compromiso con la diversidad lingüística y cultural refleja la visión inclusiva y global de Lyrikline.org, que busca celebrar y promover la poesía en todas sus formas y expresiones.

Ya sé que, quizá, parece que le estoy describiendo un simple sitio digital, pero créame, querido lector, Lyrikline.org es mucho más. Anímese a explorar este refugio metafórico digital y sea testigo de su poder de conectarnos con otras fronteras poéticas.

Hasta aquí llego yo, no sin antes rematar: Lyrikline.org ya hizo su contribución, facilitarnos el acceso a poesía contemporánea global. A usted se la pongo más fácil, también haga su aporte poético y contribúyale a la vida con un verso. 

Warsan Shire: la voz poética de los desplazados

Hace poco cité un verso de la poeta somalí Warsan Shire en un reportaje que escribí sobre las mujeres migrantes. Se trata de una línea poderosa que me estrujó desde la primera vez que la leí; la contiene el poema Home, y reza: Nadie abandona su hogar, /a menos que su hogar sea la boca de un tiburón. 

La sustancia de ese verso, pienso, describe la realidad de infinidad de mujeres migrantes, que son empujadas, aunque no quieran, a salir de su país de origen debido a las condiciones adversas a las que se enfrentan, y que, como se lee en el poema de Shire, se convierten en los afilados colmillos de un tiburón que las amenaza tanto que tienen que huir de su propia casa. 

Querido lector, me gusta el estilo de Warsan Shire porque creo que es una escritora que sabe capturar, a través de la poesía, la profundidad y la complejidad de las experiencias humanas más desgarradoras. A través de imágenes vívidas y un lenguaje directo y evocador, Shire me sumerge en aquellos corazones rotos y almas destrozadas que han sido desplazadas por la guerra, la violencia y la opresión. 

Nacida en Kenia de padres somalíes y criada en Londres, sin duda, esta poeta emerge como una de las voces más poderosas y conmovedoras de la poesía contemporánea. Su obra, impregnada de un profundo sentido de identidad, pertenencia y desplazamiento, arroja luz sobre las complejidades de la experiencia de la diáspora, así como sobre las realidades brutales de la migración, el exilio y el trauma. 

Leo su poesía como un testimonio crudo y sin adornos de la realidad de quienes se ven obligados a abandonar sus hogares en busca de seguridad y dignidad. Pero además de abordar temas universales como el amor, el dolor y la pérdida, la poesía de Warsan Shire también explora cuestiones de género, sexualidad y violencia contra las mujeres. 

A través de versos que son a la vez íntimos y políticos, Shire desafía las normas de género y cuestiona las estructuras de poder que perpetúan la opresión y el sufrimiento.  Su poesía, para mí, es un llamado a la acción, una invitación a mirar más allá de nuestras propias experiencias y privilegios y a reconocer la humanidad compartida en aquellos que son marginalizados y oprimidos. 

Y es que la influencia de Warsan Shire se extiende mucho más allá del mundo de la poesía. Su obra ha sido ampliamente difundida en las redes sociales y ha inspirado a artistas, activistas y académicos de todo el mundo. En un momento en el que la xenofobia, el racismo y la intolerancia están en aumento en muchas partes del mundo, la poesía de Shire nos recuerda la importancia de la empatía, la compasión y la solidaridad en la lucha por la justicia y la igualdad. 

Es así que Warsan Shire se destaca como una de las voces más importantes y relevantes de nuestra época. A través de su poesía, nos invita a reflexionar sobre las complejidades de la experiencia humana y a confrontar las injusticias y desigualdades que persisten en nuestro mundo. 

Yo lo invitó a usted, querido lector, a que se adentre a la poética de Shire para que descubra con sus propios sentidos que su obra es un recordatorio poderoso de la capacidad del arte para transformar, sanar y unir a las personas en medio de la adversidad y el sufrimiento. Y en ese sentido, también a usted lo aliento a que, como Warsan Shire, le contribuya a la vida con un verso. 

Irma Pineda y la poesía indígena contemporánea

Hace poco me enteré de que la Lotería Nacional dedicó un billete a la poeta zapoteca Irma Pineda y me alegré. No conozco a Irma en persona, pero hace cuatro años la entrevisté para una revista cultural que editaba en ese entonces. 

Leí su poesía y me enganché con las imágenes que proponía sobre su cultura zapoteca, pero, sobre todo, con su pasión desmedida por conservarla. Me atreví a nombrarla la poeta de la gente de las nubes, porque los zapotecos se autodenominan Binnizá (binni, gente; zá, nube: gente que proviene de las nubes), e Irma representa la voz poética de esa gente, una mujer que a través de sus versos busca preservar las tradiciones de su pueblo y nombrar las usanzas, para que, de alguna manera, sigan existiendo. 

Desde Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, Pineda ha emergido como una voz distintiva en la poesía indígena contemporánea, fusionando la riqueza de su herencia cultural con temas universales de identidad, resistencia y amor.

Desde una edad temprana, querido lector, esta poeta estuvo inmersa en la rica tradición cultural de su pueblo zapoteca, donde el idioma, las costumbres y la historia son elementos vitales de su identidad. Es así que esa conexión profunda con sus raíces indígenas ha infundido su obra con autenticidad y una perspectiva única. 

En sus poemas, Irma Pineda teje hábilmente elementos del idioma zapoteco con el español, creando una sinfonía lingüística que refleja la complejidad de su experiencia bicultural.

Uno de los aspectos más destacados de la poesía de Irma Pineda es su habilidad para capturar la esencia de la experiencia zapoteca en un mundo moderno en constante cambio. 

Sus versos evocan imágenes vívidas de la vida en Juchitán, desde la exuberancia de la naturaleza hasta las luchas cotidianas de su gente. A través de su poesía, Pineda ofrece una ventana a un mundo rico en tradición y al mismo tiempo desafiante en su lucha por mantener su identidad en medio de la globalización.

Aquí comparto parte del poema No me verás morir, el cual, puedo decir, me llamó a seguir leyéndola, debido a que retrata a la perfección todo lo que su voz abraza: 

No me verás morir/ no podrás olvidarme/ Soy tu madre/ tu padre/ la vieja palabra de tu abuelo/ la costumbre de los tiempos/ la lágrima que brota de un anciano sauce/ la más triste de las ramas/ perdida entre las hojas”. 

Además de la exploración de la cultura zapoteca, la obra de Irma Pineda también aborda temas universales que resuenan en todas las culturas. Su poesía es un testimonio de la fuerza del espíritu humano, la capacidad de resistir la opresión y la búsqueda eterna del amor y la conexión. Pineda utiliza el poder de la palabra para confrontar las injusticias sociales, dar voz a los marginados y celebrar la belleza y la diversidad del mundo que la rodea.

Puedo decir que el impacto de Pineda en la literatura no se limita sólo a sus escritos, también es una defensora incansable de la preservación de la cultura zapoteca y de los derechos de los pueblos indígenas en México y en todo el mundo. 

A través de su activismo y su compromiso con la educación, Irma Pineda inspira a las generaciones futuras a apreciar y valorar sus raíces culturales, al tiempo que promueve la inclusión y la diversidad en el ámbito literario.

Yo quiero inspirarlo a usted a que la lea, querido lector, ya que la poesía de Irma Pineda trasciende las fronteras lingüísticas y culturales, ofreciendo una visión única de la experiencia humana y un recordatorio poderoso de la importancia de preservar y celebrar nuestras raíces. Su voz poética resuena con autenticidad, pasión y un profundo sentido de propósito, dejando un legado perdurable en el mundo de la literatura y más allá. 

Por su contribución poética (y todo lo demás), fue que la Lotería Nacional le rindió homenaje. Yo lo exhorto a usted, querido lector, a que se inspire de la poesía indígena contemporánea de Irma Pineda, para que también usted, ya sabe, le contribuya a la vida con un verso.  

La poesía cursi no pasa de moda

Mi táctica es ser franco y saber que eres franca, y que no nos vendamos simulacros para que entre los dos no haya telón ni abismos. Mi estrategia es, en cambio, más profunda y más simple: mi estrategia es que un día cualquiera, no sé cómo ni sé con qué pretexto, por fin me necesites.

Disculpe, lector, le acabo de administrar sin su autorización un poema cursi, así sin más; pero bueno, supongo que si usted es lector asiduo de esta columna, habrá reconocido el fragmento de “Táctica y estrategia” de Mario Benedetti, y si no lo conocía, ¿le gustó? Y es que, como aún cruzamos el llamado mes del amor, se me ocurrió, querido lector, aprovechar este espacio para hablar de la poesía cursi, esa a la que le brota miel y empalaga a quien la lee. 

Hay de gustos a gustos poéticos y, tal vez, a muchos no les apetece leer este tipo de poesía sensiblera y cursilona; sin embargo, digo sin miedo a equivocarme, se trata de un género literario que jamás pasará de moda; porque no me dejará mentir, querido lector, cuando uno está enamorado (acontecimiento universal) quiere revolver el mundo para encontrar las palabras que mejor expresen lo que sentimos. 

Aunque yo milito por la poesía cursilona, sé que a menudo es malinterpretada y menospreciada. Su excesiva sentimentalidad y su uso poco sofisticado del lenguaje han sido objeto de críticas y burlas. Sin embargo, debajo de su aparente simplicidad y su estilo adornado, la poesía cursi puede ofrecer una ventana a las emociones humanas más básicas y universales.

Digan lo que digan, esta vertiente poética ha demostrado su capacidad para conmover y conectar con las emociones más íntimas y universales de los seres humanos, manteniendo así su lugar en el panorama literario a lo largo de las generaciones. 

Desde aquí sentencio: la poesía cursi no pasa de moda. ¿Por qué? Porque, aunque sus versos pueden parecer simples o incluso clichés para algunos, es precisamente en esa simplicidad donde radica su poder de resonancia. 

Otro aspecto fundamental de la poesía cursi, puedo escribir, es su capacidad para capturar las emociones humanas de una manera directa y sincera. A través de metáforas y simbolismos fácilmente identificables, este tipo de poesía logra transmitir sentimientos profundos y universales, por ejemplo, el de un amor apasionado.  

Además, este tipo de poesía tiene una cualidad atemporal que le permite trascender las barreras del tiempo y del espacio. Aunque los estilos y las tendencias poéticas puedan cambiar a lo largo de los años, los temas fundamentales explorados por esta forma de poesía permanecen inmutables. El amor, la belleza y la búsqueda de significado son preocupaciones atemporales que continúan resonando con las audiencias de todas las épocas.

Es importante reconocer que la poesía cursi no es exclusivamente una manifestación de la literatura popular o de consumo masivo. Muchos grandes poetas a lo largo de la historia han explorado estos temas y han utilizado un lenguaje emotivo y evocador en su obra. Desde los sonetos de Shakespeare hasta los poemas románticos de Lord Byron, la poesía cursi ha sido una parte integral del canon literario occidental.

Por otro lado, la poesía cursi puede ser una forma accesible y acogedora para introducirse en el mundo de la poesía. Su lenguaje claro y su temática fácilmente identificable pueden hacer que la poesía sea menos intimidante para aquellos que se sienten alejados por la supuesta oscuridad o complejidad de otros géneros poéticos. De esta manera, la poesía cursi puede servir como una puerta de entrada para aquellos que desean explorar y disfrutar del arte poético.

Y como yo no le tengo miedo al ridículo, querido lector, aquí le dejo un poema cursi de mi autoría. Y ya sabe que desde aquí siempre lo aliento a que usted también le contribuya a la vida con un verso.

Serendipia

Vagando en terrenos inciertos de la existencia andaba cuando apareciste.

Quise decir: irrumpiste. Hay un antes y un después de tu llegada.

Que alguien me explique cómo encuentras un tesoro si antes no tuviste un mapa.

Yo no te esperaba.

Lo de nosotros es un fenómeno que poco se repite: somos serendipia pura.

Encontré un amor que no buscaba.

Eres un hallazgo accidental que resultó ser extraordinario.

Saúl Rosales y su autorretrato en verso

Conocí a Saúl Rosales en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, hace 9 años; fue mi maestro y en varias ocasiones lo busqué para hablar de literatura. Traté de vincularme a él lo más que pude porque sabía que era escritor. 

Desde entonces, hablar con él me invitaba a explorar otros terrenos. Aunque en aquel tiempo estaba convencida de que quería ser periodista, tuve la osadía de mostrarle, después de clase, algunos de mis “poemas”. Tan respetuoso fue él de mis intentos poéticos, que hasta me dio seguimiento puntual. Pidió permiso para hacerme comentarios y me alentó a que siguiera escribiendo. Y aquí estoy.

Años después volvimos a conectar. Tuve la oportunidad de editar una revista en donde Saúl publica su columna. Puntualmente el profe envió (y sigue enviando) sus colaboraciones. No puedo decir que fui su editora, porque su escritura pulcra y sustanciosa jamás necesitó una modificación mía. Hasta puedo decir que el leerlo me inspiró a teclear mi propia columna, esta que hoy escribo. 

Atesoro en mi memoria la vez que pasé un día entero con él. Antes, le sugerí que quería escribir un perfil periodístico sobre su vida y obra en el marco de sus 80 años. Él aceptó gustoso, captó perfecto mi idea y me invitó a su casa. Me permitió preguntar de todo y me mostró fotografías y cada rincón donde su genio habita.

Descubrí que Saúl Rosales vive entre libros. Me pareció que ese, su lugar, se trataba de un mundo alterno donde todo sucede distinto, donde todo se siente, se observa, y se percibe diferente. No sé cómo explicarlo, querido lector, pero escribí lo que vi, escuché, y sentí en ese momento. ¿Quiere leerlo? Lo puede encontrar tecleando en Google: Saúl Rosales, el perfil de un militante literario. Lo invitó no a leerme a mí, sino a conocer por qué el profe, el escritor, el gestor cultural, y tantas cosas más, sigue siendo un pilar fundamental en la cultura de nuestra región.

En su momento se lo dije, pero desde aquí le reitero mi agradecimiento porque quizá tenga yo suerte y el profesor Saúl Rosales me lea. 

A lo que voy con todo lo anterior, querido lector, es a realizar algunos apuntes sobre la más reciente publicación de Saúl Rosales, un poemario titulado Falacias para un Autorretrato que forma parte de la colección Viento y arena, respaldada por el Instituto Municipal de Cultura y Educación de Torreón. 

Se trata de un viaje al cosmos de Saúl Rosales, quien nos embarca, a través de su lenguaje poético y en primera persona, a momentos muy íntimos que no sabemos si son ciertos porque el poeta nos advierte, desde el título, que pudiera tratarse sólo de falacias. 

Con esa duda, quien lee trota cada página para toparse con apuntes de viaje, confesiones, soliloquios, gustos musicales, preferencia de vinos, recuerdos, añoranzas, ideologías, y se cruza también con una especie de crónica poética que retrata la urbe que el poeta habita. 

De La Laguna a Guadalajara, Saúl esboza en este poemario vivencias de hotel y describe sensaciones melancólicas y hasta catastróficas. Falacias para un Autorretrato puede resultar un diario al que cada noche el escritor retornó para refugiarse en la poesía. 

El capitalismo, Marx y Ludwig van Beethoven son temas recurrentes en los versos de Rosales, así como también los libros que posee. 

Y sí, Saúl Rosales vive entre libros; él mismo así lo expone en el poemario al que hoy dedico mi columna, en su poema Libros de gloría municipal: “todos los libros que se posan en mis manos con entrega dulce/ y son tantos que mis visitas se deslumbran/ se asombran con lo absurdo de acumular libros/ “no es como acumular dinero, bienes”/ Más yo los acumulo porque son mis bienes/ son mi auxilio/ mi recurso/ mi salvavidas”.  

Quienes conocemos a Saúl Rosales, que somos muchos, porque muchos fuimos sus alumnos tanto en el aula de universidad, como en el taller literario que impartió por más de 20 años en el Teatro Isauro Martínez, sabemos que, como él mismo escribe en su poemario, las circunstancias y el natural avanzar el tiempo podrán quitarle muchas cosas, menos el poder de la palabra. 

Querido lector, lo invito a que se adentre al autorretrato poético de Saúl Rosales, una confesión, o no, dónde hasta una mula “pastando en un trocito de prado banquetero”, arroja al autor a realizar una reflexión profunda sobre humanidad.

Hasta aquí me quedo yo porque habiendo concluido la lectura de este magnífico poemario me han entrado unas ganas inconmensurables de autorretratarme poéticamente. ¿A usted no? Pues se lo reitero, así como Saúl Rosales, todos podemos contribuir con un verso. 

Instrucciones para ser poeta

Todos podemos ser poetas. Sí, querida lectora, lector, todos nacemos con esa facultad. Aunque se piensa que es un género difícil por sus evidentes abstracciones, la realidad es que la poesía se alimenta de emociones, y ¿qué cree? todos los seres humanos estamos atiborrados de ellas. 

Si usted siente la necesidad de bajar a papel lo que experimenta por dentro, le informo: ya tiene tendencias poéticas. Pero no sólo la poesía se trata de viajes internos, porque le apuesto que usted más de una vez ha sido testigo de momentos o eventos que quiere atesorar y no ha sabido cómo. Desde aquí le expongo: la lírica puede ser esa manera ideal y estética para potenciar y hacer perdurar esa imagen, ese recuerdo, ese algo. 

Debe usted saber que para crear poesía no deberían existir cátedras, teorías o manuales, porque, como ya mencioné, la poesía emerge de lugares insospechados del ser humano y al darle un tratamiento académico o formal podríamos caer en un sinsentido que la despojaría de toda su magia. 

Pero aún con todo mi discurso anterior, he osado en redactarle aquí, desde mi honesta usanza, un modesto instructivo para invitarle a que se adentre al fascinante universo poético. Lo hago porque desde hace tiempo entendí que al mundo no le sobran los poetas. 

Ojo, no hay un orden por seguir en estos pasos; úselos como mejor le funcionen y pierda el miedo de asumirse como poeta. Le aseguro que no morirá en el intento. 

Instructivo para adentrarse a la poesía:  

1. Observa con detenimiento. La poesía está en los detalles cotidianos. Observa el mundo que te rodea, desde las sutilezas de la naturaleza hasta las complejidades de las relaciones humanas. Cada pequeño instante puede ser el germen de un poema extraordinario.

2. Juega con las palabras. La poesía es un juego del lenguaje, una danza rítmica que va más allá de la mera prosa. Experimenta con la sonoridad, la aliteración y la cadencia. Deja que las palabras fluyan como notas musicales, creando una sinfonía de significados.

3.- Abraza la metáfora. La metáfora es el lenguaje secreto de la poesía. No tengas miedo de comparar el amor con un atardecer o la tristeza con la lluvia. Las metáforas dan vida a las palabras, dotándolas de una profundidad que trasciende la realidad inmediata.

4. Siente profundamente. La poesía surge de las emociones. Permítete sentir profundamente y traduce esas emociones en palabras. No temas explorar las sombras de la tristeza o la luminosidad de la alegría; ambas tienen un lugar en el tapiz poético.

5. Conecta con la verdad. La autenticidad es el corazón de la poesía. Conéctate con tu verdad interior y permítete ser vulnerable. La honestidad en tus palabras resonará con los otros y creará un puente emocional entre tu mundo y el suyo.

6. Lee ampliamente. La inspiración viene de todas partes. Lee poesía de diferentes épocas y culturas. Explora diferentes estilos y voces. La diversidad de la poesía ampliará su perspectiva y enriquecerá su propio estilo.

7.- No temas al ridículo. Último punto, pero, para mí, el más importante. 

Hasta aquí, reitero: siguiendo o no el instructivo anterior, permítase sumergirse en el lenguaje lírico y descubra las formas infinitas en que las palabras pueden danzar en la página, creando poesía que resuene con la verdad de su ser. 

Así, cada vez que se disponga a intervenir una hoja en blanco, piense en el nombre de esta columna, que está inspirado en lo que sentenció en uno de sus poemas más emblemáticos el grandioso poeta Walt Whitman: todos podemos contribuir con un verso.

No es ayahuasca, es poesía

Hace poco, una muy querida amiga me dijo que al escucharme hablar le parecía como si yo hubiera vivido la experiencia de la ayahuasca, porque me sentía, según ella, más iluminada. Yo me reí, y luego guardé silencio. Porque no. Ni tomé ayahuasca, ni me fui a un retiro espiritual, ni probé hongos, ni nada eso. Aunque no se lo dije, yo sabía qué era eso que, quizá, me hacía sonar más inspirada: la poesía. Sí, querido lector, la poesía. Aquí se lo explico. 

Cuando leo poesía, querido lector, resignifico muchas cosas. Como que le quito valor a lo mundano, a lo superficial y me lanzo a la profundidad, al misterio e intensidad del género. Pienso más allá.

Siento que la poesía me invita a explorar los confines de la conciencia y me conecta con aspectos más profundos de mi propia existencia. En la rutina todo se nos oculta, y el género se me plantó, desde hace años, como un vehículo para acceder a otras dimensiones. Ya sé, ya sé, suena mucho a lo que pensó mi amiga, pero no querido lector, no es la ayahuasca, es la poesía. 

La ayahuasca, con sus propiedades psicoactivas, lleva a quienes la consumen a estados alterados de conciencia, permitiendo el acceso a visiones, reflexiones y experiencias internas únicas, pero puedo escribir que la poesía, a través de sus metáforas, imágenes y ritmo, también ofrece la entrada a mundos simbólicos y emocionales, dónde yo he podido sumergirme más allá de la realidad cotidiana. 

No creo que esté en un plano superior, querido lector. Eso sí, a menudo me dispongo a escapar de las limitaciones de la percepción ordinaria y exploro nuevas dimensiones de la realidad, esto sin utilizar ningún tipo de sustancia. 

Tanto la ayahuasca como la poesía son instrumentos que buscan el significado y la conexión en un mundo a menudo caótico, pero, por mucho me orillo más por la segunda opción. 

No me juzgue si le digo que solo con leerla experimento una conexión con algo más grande que yo misma, y, le aseguro, hasta el momento no me ha llamado la atención ser parte de una ceremonia de ayahuasca en la selva amazónica. Prefiero la quietud de mi habitación y un brebaje de poesía alucinógena.

Querido lector: si desea que un amigo o quien sea lo perciba más iluminado, le sugiero consumir poesía, haga ese viaje poético a sus adentros, y ya en experiencia psicodélica, contribúyale a la vida con un verso. 

Nadie necesita un poema

Recientemente mantuve una charla con el gran poeta mexicano Margarito Cuéllar, con quien comenté que actualmente habitamos un mundo en donde todo, aparentemente, debe tener una funcionalidad y el oficio del poeta es cuestionado porque se piensa que nadie se levanta un día y dice “necesito un poema”. Le pregunté por qué opina que la poesía es esencial para la humanidad, más allá de que deba tener una función.

Su respuesta fue que la poesía en sí misma pareciese no tener una función; sin embargo, dijo, se vuelve fundamental cuando se vincula con otras artes y, además, se piensa como un vaso comunicante con los problemas sociales. Claro, no refutaré aquí la opinión de Margarito, pero en ese sentido, y centrándome en su propia propuesta poética, él, tal vez sin querer, se ha encargado de que la poesía, así solita, sea necesaria. 

¿Por qué? Sencillo, querido lector, Margarito Cuéllar, enfundado en su traje de poeta (porque también es periodista), nos invita a hacer reflexiones más profundas sobre el mundo que habitamos. Es un hombre que lleva más de 40 años dedicándose a versificar la vida, y no creo que se trate de un trabajo soso o carente de sentido. 

Al contrario, armado con sus versos ha quebrado barreras, por ejemplo, en torno al idioma. Algunos de sus poemas han sido traducidos a 34 idiomas diferentes. ¿Cómo puede eso no tener sentido? 

Sí, entiendo, la poesía no está catalogada, oficialmente, como una necesidad básica. Como dije antes, difícilmente, o al menos que se dedique a ella, nadie se levanta pensando en que necesita un poema para afrontar el día. Pero, querido lector, la poesía siempre nos invita a ir más allá de los visible o palpable, y es ahí cuando se vuelve valiosa.  

Actualmente deambulamos entre lo banal, lo mundano. Siempre vamos de prisa; sin querer nos volvimos dependientes de la tecnología y son muchas nuestras preocupaciones contemporáneas. Hemos dejado que nos carcoma la ansiedad y que la depresión nos aceche al grado de perderle sentido a la vida. ¿Por qué, querido lector? ¿No sabe? Porque hemos dejado de alimentar nuestra alma, porque olvidamos que también hay jardines internos que deben regarse, y sabe qué, la poesía sola o en alianza con otras artes, como bien dijo Margarito, puede ayudar a que ese jardín florezca, y, de algún modo, dejemos de sentirnos vacíos. 

Cuando pienso qué oficio es ser poeta pienso en que puede ser muchas cosas, por ejemplo ese jardinero que planta los frutos para nuestro alimento interno. 

Por eso, querido lector, lo invito (porque nada pierde) a que todos los días al despertar se procure un poema, o dos, y afronte su día habiéndose blindado de versos. Piense que hay poetas trabajando para el bien de su alma. O bien, usted mismo profese el oficio y contribúyale a la vida con un verso. 

Que no falte la poesía en su mesa

Que en nuestras vidas nunca falte la poesía. Querido lector, le deseo de corazón que encuentre en un poema la conexión que necesita. Todos, aunque no lo sepamos, necesitamos dosis diarias de poesía. 

Por eso aspiro a que no falte la poesía en nuestra mesa durante todo el 2024. En particular, el año que recién acaba me retó en muchos sentidos, pero curiosamente la poesía estuvo ahí; siempre está ahí.

Y desde esta columna de alguna manera me he reconstruido, leyendo, escribiendo, hablando de poesía. De mí dicen que siento mucho, querido lector, por eso este género me sienta bien; creo que la poesía nunca sobra y resulta una poderosa herramienta de expresión y comunicación. Lo aliento, querido lector, a que busque siempre ese Yo poético que todos llevamos dentro. 

Y es que, desde tiempos inmemoriales, la poesía ha sido el hilo conductor de las emociones humanas, tejiendo un tapiz de expresión que trasciende las barreras del tiempo y la cultura. 

En el tejido de las relaciones humanas, la poesía se erige como una herramienta fundamental, un medio de comunicación que va más allá de las palabras cotidianas y alcanza las profundidades de la experiencia humana. 

Asevero: la poesía es tan crucial en el entramado de nuestras interacciones, destacando su capacidad única para comunicar, conectar y elevar.

En primer lugar, la poesía actúa como un puente entre las emociones individuales y la comprensión compartida. A menudo, las palabras comunes pueden resultar insuficientes para expresar la complejidad de nuestros sentimientos más profundos. Aquí es donde la poesía, con su habilidad para encapsular la esencia de las emociones en imágenes y metáforas, se convierte en un vehículo poderoso para la comunicación emocional. 

Al leer o compartir poesía, las personas encuentran un lenguaje que resuena con sus experiencias internas, permitiendo una conexión más íntima y auténtica.

En segundo lugar, la poesía es un recordatorio de nuestra humanidad compartida. A través de los siglos, los poetas han explorado las alegrías y penas universales, creando obras que trascienden las fronteras culturales y temporales. 

Al sumergirnos en la poesía, nos encontramos con experiencias que pueden ser completamente ajenas a nuestra propia realidad, pero que, sin embargo, resuenan con la esencia misma de lo que significa ser humano. En este sentido, la poesía construye puentes entre diferentes individuos y comunidades, fomentando la empatía y el entendimiento mutuo.

En tercer lugar, la poesía añade una dimensión estética a nuestras interacciones humanas. La belleza inherente a la poesía, tanto en su forma como en su contenido, eleva la comunicación a un nivel artístico. Las palabras cuidadosamente elegidas, los ritmos melódicos y las imágenes evocadoras dan a la poesía un poder estético que enriquece nuestras interacciones diarias. 

En sociedades a menudo dominadas por la prisa y la eficiencia, la poesía nos invita a detenernos, a apreciar la riqueza del lenguaje y a contemplar la belleza en las sutilezas de la vida. Desempeña también un papel fundamental en la ecología emocional de las relaciones humanas y sirve como un canal para la expresión auténtica, un puente entre las almas y un recordatorio de nuestra humanidad compartida. 

En un mundo que a menudo busca la conexión instantánea y la comunicación eficiente, la poesía nos invita a sumergirnos en las profundidades de la experiencia humana, nutriendo nuestras relaciones con la riqueza del lenguaje, la empatía y la belleza estética. 

Así, la poesía se erige como un faro que ilumina el camino hacia una comprensión más profunda y significativa entre nosotros, los seres humanos.

Y porque todo lo anterior me respalda, querido lector, mi deseo genuino para el próximo año, es que en su mesa no falte la poesía, y ya en esas andadas poéticas, por fin se anime a contribuir a la vida con un verso. 

La rebelión poética: Generación Beat e Infrarrealismo

En la columna anterior hablé sobre Allen Ginsberg, una de las figuras más destacadas de la Generación Beat, tema que, mencioné, quedaría pendiente para una siguiente entrega. Como soy mujer de palabra, aquí me tiene, querido lector.  

Primero, hablemos un poco del contexto. Por allá de 1950 en Estados Unidos, en medio de la conformidad posguerra y la creciente presión social, un grupo de escritores emergió como voces disidentes, desafiando las normas establecidas y dando forma a una nueva corriente artística, que fue nombrada Generación Beat. 

Durante esa década, la sociedad estadounidense fue testigo de un despertar cultural y literario que explotó en este movimiento, también conocido como la "Generación de la Nada". 

Fue así que las plumas beateanas se opusieron al conformismo, al materialismo y a la hipocresía que percibían en la cultura dominante. La poesía beat, en particular, se convirtió en una herramienta poderosa para expresar su descontento y explorar nuevas formas de autoexpresión. 

Desde lo subterráneo y marginal, la Generación Beat no solo desafió las normas literarias, sino que también sentó las bases para movimientos contraculturales posteriores, como el hippismo y el movimiento de derechos civiles. 

Incluso en México, 20 años después, hubo un guiño hacia lo beat que se llamó Infrarrealismo, un movimiento literario conformado por un grupo de escritores cuya consigna era “habremos de volarle la tapa de los sesos a la cultura oficial”. 

El Infrarrealismo, al igual que la Generación Beat, no es sólo un fenómeno literario; ambas son más bien una forma de resistencia poética. ¿Quiénes conformaron esos grupos?, almas jóvenes que buscaban romper con las convenciones establecidas y explorar nuevas formas de expresión poética. 

De la Generación Beat ya hablé de algunos exponentes, del Infrarrealismo los nombres que sobresalen son el de: Roberto Bolaño, Mario Santiago Papasquiaro, José Rosas Ribeyro y Bruno Montané.  

¿Pero qué significa Infrarrealismo? Sugiere una búsqueda de lo que está más allá de lo real, una exploración de los límites de la realidad convencional; muy similar a la filosofía de la Generación Beat, que también desafió las estructuras poéticas convencionales, utilizando una variedad de formas y estilos. 

En ambos movimientos, los poemas pueden ser extensos y desordenados, con una mezcla de registros lingüísticos y referencias culturales. Esta libertad formal refleja la rebelión inherente que busca liberar la creatividad de las limitaciones impuestas por las convenciones literarias.

Explorar temas relacionados con la vida en los márgenes de la sociedad, abordando la alienación, la rebeldía y la búsqueda de identidad, son posturas muy beat o infrarrealistas, querido lector. Justo esta preocupación por lo marginal se traduce en una poesía que refleja la realidad cruda y a menudo descarnada de aquellos que viven al margen de las normas sociales.

Desde aquí lo invito a explorar la atmósfera beateana e infrarrealista, y a que usted también desafíe las expectativas y expanda las posibilidades de la expresión poética. Sobre todo, no lo olvide, contribuya a la vida con un verso.