En Soliradio.com producimos podcasts y contenidos digitales, que distribuimos a través de nuestras redes sociales y nuestros canales en YouTube y Spotify. Llegamos a más de 350 mil personas, una amplia comunidad digital en la Comarca Lagunera de la que forman parte más de 60 mil tomadores de decisiones.
telegramtik tokinstagram logo

Buscar

telegramtik tokinstagram logo
campaña aceveone
campaña aceveone

Coronación del rey Carlos III y el imperialismo que soltamos en México

coronación de rey carlos II y el imperialismo

Con raíz medieval, vimos el pasado 6 de mayo la coronación del rey Carlos III y su esposa Camila en la preciosa Abadía de Westminster. Si bien para Europa (donde la monarquía es una forma vigente de gobierno en España, Bélgica, Luxemburgo, Suecia, Dinamarca o Gran Bretaña) la coronación fue renovar una tradición, desde América el suceso real es visto en el mejor de los casos como algo anacrónico, por no decir ridículo.

Son dos visiones que chocan, pero también son dos tradiciones distintas con profundas raíces. Una en la nobleza, las cortes y los reinos. La otra, en la república como forma de gobierno. De manera violenta, esa tradición se cortó en Francia con la revolución de 1789.

En América, tras la independencia de las 13 colonias estadunidenses, se marcó el rumbo del continente en el sentido contrario a Europa. El 4 de julio de 1776 se firmó el Acta de Independencia de los Estados Unidos. Esa revolución causó gran conmoción de un lado y de otro del Atlántico. 

Tras la independencia, México se erigió como imperio en el acta del 28 de septiembre de 1821. Al año siguiente, se coronó al emperador Agustín de Iturbide, pero el sueño imperial pronto fracasó y el emperador fue echado del país. Luego vino la instauración de la República en 1823. 

El segundo intento de monarquía sucedió con la invasión francesa, aunado a un grupo selecto de mexicanos que buscaron a un noble para el trono de México: Maximiliano de Habsburgo. Aquel intento imperial de tomar México llevó a una larga guerra entre 1862 y 1867. Se ha dicho con desprecio que ganamos la batalla, pero perdimos la guerra.

Nada más falso, tras mucho sacrificio y a punto de perder, los patriotas al mando del presidente Benito Juárez lograron restaurar la República y echar a los franceses. Ya sabemos cómo terminó el emperador: fusilado. Desde entonces, México reafirmó su lugar y su sentido republicano. 

Nos vemos en Twitter @uncuadros

Más de Carlos Castañón

1 2 3 5

Checa el último capítulo de Ajuste de Tiempo

Somos parte de una comunidad de medios laguneros

Somos parte de una comunidad de medios laguneros