

La ocasión, la oportunidad, puede ser todo. Los gringos le llaman timing.
Envalentonado, alejado de la realidad, el expresidente Felipe Calderón publicó con muy mal timing, un artículo en Reforma, el domingo pasado, justo dos días antes del veredicto en Nueva York, a Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad, condenado por narcotráfico el pasado 21 de febrero.
A veces es mejor quedarse callado, pero Calderón llamó en su texto a “reconstruir la oposición para salvar a México”. Con nula autocrítica, pregunta “¿Y tú qué hiciste para salvar a México?”. Su apuesta es crear un nuevo partido opositor. Dicho sea de paso, su esposa, Margarita Zavala, lo intentó con firmas falsas y no pasó.
De cara a la sentencia lapidaria a García Luna, hoy se reescribe la historia de la supuesta guerra contra el narco que abanderó Calderón. Las consecuencias fueron tan funestas para el país que, tres sexenios después, seguimos atrapados en la ola de violencia y criminalidad.
Ensoberbecido, Calderón nos dice que él sí combatió al crimen y abiertamente incurre en mentiras al afirmar que los índices delictivos bajaron en su gobierno, cuando a todas luces fue lo contrario y de manera brutal.
¿En qué mundo vive Calderón? Desde el desprestigio de su gobierno, vinculado al narco, Calderón debería ser juzgado, pero en nuestro país la justicia duerme el sueño de los justos. Ojalá despierte. La herencia no es menor.
@uncuadros