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Cómo apreciar la fauna silvestre

fauna silvestre

Hace algunos días, el algoritmo me mostró un video que me pedía no manipular ni alimentar a la fauna silvestre cuando visitara algún hábitat natural. Pero, a ver, ¿por qué no si justo a eso voy, a convivir con la naturaleza?, ¿en verdad les puedo hacer daño? 

Bueno, primero, vamos distinguiendo entre la fauna exótica (especies que están fuera de su distribución natural, como las palomas), la fauna doméstica (perros, gatos y otros animales asociados a la presencia humana) y la fauna silvestre, que son todas las especies vertebradas e invertebradas, terrestres y acuáticas, que viven en su hábitat (o están en proceso migratorio) y está sujetas al proceso evolutivo (peces, reptiles, aves, mamíferos, moluscos, insectos; no todo son osos y venados, como solemos pensar).  

Esa fauna silvestre está más cerca de lo que en ocasiones creemos y es nuestro deber proteger, conservar y difundir su importancia, por el bien ecológico y social.

La principal recomendación que se puede dar para una coexistencia sana con la fauna silvestre es respetar distancias, es decir, permitir que realice sus actividades sin interrupción. 

Si sólo queremos observar detenidamente, admirar su belleza, hay que recordar que se tiene que realizar desde una sana distancia que no les ocasione estrés a las especies ni interfiera con sus acciones diarias, como el desplazamiento a su refugio o área de forrajeo, por ejemplo. 

Como bien me lo indicaba el video, no es conveniente alimentar a los animales silvestres; se pueden acostumbrar a la comida fácil (modificando su microbiota), enfrentarse a una homogenización de su dieta con menos nutrientes y volverse dependientes de los humanos para su alimentación. Esos animales eventualmente se enfermarían por consumir alimentos para los que su sistema no está adaptado, reduciendo su supervivencia. 

Aunque no lo parezca, también las conductas humanas inapropiadas pueden facilitar la propagación de parásitos y enfermedades; por ejemplo, el concentrar fauna silvestre en espacios reducidos donde hay una alta frecuencia de tránsito de humanos y animales domésticos. Recordemos el caso que se registró hace años en el norte del país, donde a un oso se le encontraron signos de sarna, que probablemente le contagiaron perros ferales. No es solamente el contacto directo; así como es ampliamente conocido que le sucede a la fauna silvestre marítima, lamentablemente también se han encontrado restos de plástico en algunos osos debido a su dieta inadecuada.

¿Y por qué tampoco debo manipularlos, tocarlos y ni acercarme demasiado? Entre animales, nuestros registros sensoriales son muy diversos. Ya no digamos del probable desconocimiento de los mecanismos de defensa o ataque de ese animal hacia ti, sino que realmente no sabemos qué tanto puedan estresar y afectar al animal ese fuerte o ligero contacto, esa cercanía, esa selfie. 

Si nosotros como especie merecemos espacios saludables para habitar, más aún la fauna silvestre, que tanto depende de su ecosistema específico. Es por toda la fauna, sus ecosistemas e incluso por nuestro propio beneficio, que debemos mantener nuestros hábitats sin basura ni contaminación, respetar profundamente el funcionamiento del de ellos y evitar a toda costa la degradación y destrucción de nuestros espacios en común. 

Somos parte de una comunidad de medios laguneros

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