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Las hazañas de una madre murciélago

junio 4, 2024
madre murciélago

Los murciélagos son mamíferos como nosotros. Por lo tanto, la madre lleva a cabo la gestación, pare a la cría, la alimenta con su leche, la cuida y le da calor; en algunas ocasiones incluso vuela con la cría sujeta a ella. Todo esto en algunas especies se lleva a cabo en cuevas de maternidad, las cuales pueden ser desde cientos hasta millones de cohabitando. 

Por si fuera poco, suelen parir una sola cría al año, la cual nace de un tamaño relativamente grande, ya que en algunas especies es de 11 hasta 44% del peso de la madre. La madre murciélago amamanta hasta que la cría casi llega a su tamaño adulto, en algunos casos hasta más del 70-90% del peso corporal de la madre. En otras especies de mamíferos terrestres, las crías son amamantadas hasta que alcanzan el 37% del peso de la madre. 

Las dificultades de las madres murciélago

Pero, la odisea de ser una madre murciélago empieza desde la gestación, que dura entre 60 y 120 días según la especie. El peso de la cría modifica el forrajeo (la búsqueda de alimento) de la madre, reduciendo su tiempo en vuelo por la dificultad para maniobrar, pero aun así logra realizar todas sus actividades. Tanto es así, que algunas especies migran mientras están en gestación. Por ejemplo, e en el caso del murciélago magueyero menor, en su distribución norteña, se ha registrado que las hembras llegan preñadas y forman colonias de maternidad de cientos de miles de individuos. 

Las colonias de maternidad son agrupaciones de madre-cría, que pueden ser en sitios como cuevas. Durante la noche, las hembras reúnen a todas las crías de días o semanas de edad para que se brinden calor y estén a salvo, mientras las madres salen a forrajear. Cuando la hembra regresa a la cueva, identifica a su cría mediante el olor, visión, memoria espacial, tacto y por estímulos acústicos. 

Mientras la cría sigue creciendo y aprende a ser independiente, la madre le va compartiendo del alimento del que dependerá de adulto. Por ejemplo, el vampiro común, Desmodus rotundus, le comparte sangre a sus crías antes que se desteten. 

También, en un estudio se registró que el murciélago siricotero de Pallas regurgita néctar a sus crías. La provisión parental de alimentos primarios permite un mayor crecimiento de las crías, así como transmisión de información. 

En la especie del vampiro común (Desmodus rotundus) las madres regurgitan sangre a sus crías. Crédito: Ricardo Quirino.

Miles de hembras de la especie Tadarida brasiliensis emergiendo de una cueva, mientras agrupan a sus crías en refugios de maternidad. Crédito: Ricardo Quirino.

Hembra preñada, de la especie murciélago trompudo (Choeronycteris mexicana), llegando a un sitio de descanso después de su migración de cientos de kilómetros.

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