En Soliradio.com producimos podcasts y contenidos digitales, que distribuimos a través de nuestras redes sociales y nuestros canales en YouTube y Spotify. Llegamos a más de 350 mil personas, una amplia comunidad digital en la Comarca Lagunera de la que forman parte más de 60 mil tomadores de decisiones.
telegramtik tokinstagram logo

Buscar

telegramtik tokinstagram logo
campaña aceveone
campaña aceveone

La censura detrás del futbol organizado

futbol organizado

El conflicto civil y militar entre Israel y Palestina es una muestra de que la FIFA, el máximo órgano rector del futbol, no es una institución preocupada por la paz mundial ni por fijar posturas que fomenten la convivencia sana entre distintas ideologías y pensamientos políticos, sociales y religiosos.

El futbol, como el deporte más popular del mundo, tiene la fuerza y el arrastre para fungir como una actividad que promueva la paz y la igualdad en todo el planeta. La FIFA, por ejemplo, tiene más países afiliados que la propia Organización de las Naciones Unidas; es un monstruo que influye en decisiones políticas y sociales a través de la organización de campeonatos en diversas sedes del planeta. 

Las confederaciones agregadas a la FIFA y que dividen al futbol organizado por regiones, tampoco han fijado postura que alienten la paz sin tomar en cuenta la ideología del lugar o país que esté en medio de un conflicto bélico.

El pasado miércoles, la directiva del Celtic, equipo escocés que está participando en la UEFA Champions League, solicitó a un sector de su afición que no llevara banderas de Palestina a las tribunas para evitar sanciones de la FIFA y de la propia organización europea de futbol.

Sin hacer caso, un sector de la grada comenzó a ondear banderas de Palestina para exigir un freno al genocidio del que está siendo víctima su población. 

En la guerra no hay buenos ni malos. Al final los daños colaterales representan la muerte de civiles inocentes que pagan las consecuencias por las diferencias políticas, ideológicas, culturales, religiosas y territoriales que tienen las autoridades y los dueños del capital económico.

Seguramente el Celtic de Escocia será objeto de una sanción económica por parte de la UEFA. La libertad de expresión en el futbol no existe. Está prohibido hacer manifestaciones políticas, celebrar con imágenes religiosas e incluso criticar, públicamente, los manejos corruptos que se dan al interior de la industria.

Ejemplos sobran de cómo la industria del futbol se siente incómoda cuando se ejercen puntos de vista disruptivos en torno a situaciones que afectan más a occidente que a oriente.

Por el conflicto entre Rusia y Ucrania, la FIFA vetó de cualquier competencia a los equipos rusos, sin embargo, a Ucrania le tendió un lazo para que, en sedes alternas, puedan seguir llevando a cabo sus actividades deportivas.

Como si fuera un brazo de la OTAN o de las grandes potencias occidentales, la FIFA y la UEFA juegan a favor de los mismos de siempre. No promueven la paz mundial sin importar los intereses geopolíticos. Van, como sabuesos, en busca del dinero y del capital social que otorga el futbol gracias a que es el deporte más consumido y practicado del planeta.

Jugadores que se han manifestado contra el genocidio del pueblo Palestino han sido condenados y criticados hasta por sus propios clubes. Tal es el caso del futbolista marroquí Noussair Mazraoui, del Bayern Múnich de Alemania, quien fue hostigado mediáticamente por periodistas y un sector de la afición del equipo por haberse pronunciado en contra del Estado de Israel y en favor de las víctimas palestinas.

Repito, no se trata de buenos y malos. El pueblo israelí no es responsable de las decisiones que toma su primer ministro y el pueblo palestino tampoco obligó a Hamas a organizar una defensa violenta en contra de la presión territorial impuesta por Occidente a través del mismo Estado de Israel.

El deporte organizado debe ser una herramienta para cohesionar a la sociedad. Para unir dentro de las diferencias. No se trata solamente de una industria enfocada al entretenimiento; el futbol traza identidad, disputas, diferencias y fricciones que se resuelven en la cancha y que, en teoría, deberían alimentar la idea de que se puede convivir siendo y pensando totalmente diferente.

La postura de la FIFA, UEFA y el resto de las confederaciones que dibujan el organigrama del futbol en el planeta es laxa, parcial y sumamente mediocre.

En las manos de la afición, como los ultras del Celtic de Escocia, está la oportunidad de visibilizar los problemas que se viven a diario en el planeta y que el futbol, como aparador, puede expandir a prácticamente cualquier rincón del mundo.

Somos parte de una comunidad de medios laguneros

Somos parte de una comunidad de medios laguneros