

Los daños del fentanilo es un tema relevante en México, debido a que estimaciones gubernamentales indican que entre 2020 y 2022, unas 45 personas han muerto por sobredosis de fentanilo. Mientras que datos de la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones, arrojan que el consumo y demanda de esta droga se ha incrementado en 362.5% en el mismo periodo
¿Pero qué es el fentanilo y por qué actualmente representa una amenaza para la salud pública?
El fentanilo es un potente analgésico opioides sintético, y ha emergido como una grave amenaza para la salud pública en los últimos años. Aunque originalmente fue diseñado para tratar el dolor severo, su abuso recreativo ha alcanzado proporciones epidémicas, dejando a su paso un rastro de devastación y tragedias.
Aquí exponemos los daños del fentanilo desde diversas perspectivas, abordando sus impactos en la salud individual, la sociedad y las estrategias de mitigación.
El fentanilo, al ser hasta 50 veces más potente que la heroína y hasta 100 veces más potente que la morfina, conlleva riesgos significativos para la salud individual. Su capacidad para deprimir el sistema respiratorio aumenta drásticamente la posibilidad de sobredosis, un riesgo que se agrava debido a la variabilidad en la potencia de las drogas vendidas en el mercado ilegal. Además, el fentanilo puede generar una rápida dependencia, llevando a ciclos de adicción difíciles de romper.
Algunos daños del fentanilo en el cuerpo humano son:
Es fundamental destacar que estos efectos pueden variar según la dosis, la frecuencia de uso, la vía de administración y la salud general del individuo. La conciencia sobre los peligros asociados con el fentanilo es esencial para la prevención y la promoción de la salud. Además, en caso de sospecha de sobredosis, se debe buscar atención médica de inmediato.
Frenar la propagación del fentanilo requiere un enfoque integral que aborde tanto la oferta como la demanda de la droga. Las estrategias de prevención deben incluir una educación exhaustiva sobre los peligros del fentanilo, así como la promoción de alternativas de tratamiento y gestión del dolor que reduzcan la dependencia de los opioides. Además, la implementación de medidas más estrictas para controlar la prescripción y distribución de fentanilo puede contribuir significativamente a mitigar su impacto.