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La leyenda de La Cubana. Primera mitad: los burdeles y la atención médica en el Torreón de 1906

la cubana

En 1906 la Villa del Torreón fue atacada por una ola de viruela negra, una enfermedad que había atormentado al país desde la llegada de los españoles. En medio de esta epidemia, en la que las zonas marginadas fueron duramente golpeadas por la enfermedad, sucede lo que daría pie a la leyenda de La Cubana, que nos revela muchos más de los problemas de aquel Torreón.

Torreón creció entre dos grandes negocios: el algodón y la prostitución, y La Cubana era una de las mujeres más solicitadas. Pero un día, entre las pláticas de cantina se esparció el rumor de que la muchacha estaba contagiada de viruela negra. Dice la leyenda que, como el miedo ante el contagio ahuyentaba a la clientela de aquel burdel cerca del Cerro de la Cruz, la dueña decidió deshacerse de La Cubana antes de que la enfermedad lo hiciera. Pero aquí no termina esta historia. 

La ola de viruela negra que atacó Torreón en 1906 también une las historias de la prostitución y el acceso a la atención médica en la región. 

Era el último año en que Torreón fue considerado una villa. Y, justo al siguiente año de la desaparición de la Cubana, se construyen el Hospital Civil y el Sanatorio Español, en 1907. Antes, se tienen registros de la presencia de médicos desde 1899, pero había solamente ocho para los 19 mil habitantes de la Villa de Torreón.

La cubana, perteneciendo a un grupo marginado, seguramente no tuvo acceso a atención médica. La leyenda cuenta que padeció la viruela negra en su cuarto, en el mismo burdel donde trabajaba.  Los síntomas eran fiebre, dolor, erupciones en todo el cuerpo, vómito y posiblemente ceguera. 

Sabiendo que la viruela era muy contagiosa, la clientela dejó de solicitar los servicios de La Cubana e incluso evitaban visitar ese burdel. La dueña, en lugar de ayudar a su trabajadora más solicitada, contrató a dos hombres para que fabricaran un ataúd y la encerraran viva. Se dice que, aunque la convaleciente Cubana se defendió, no pudo librarse del encierro, y que los verdugos cumplieron el encargo de la dueña del burdel. Pero, ¿en verdad qué hicieron aquellos hombres con la Cubana? 

¿Quieres saber qué sucedió después en esta leyenda que sigue viva casi 120 años después? No dejes de leer la segunda parte de este artículo la próxima semana.

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