

La crisis de agua en la Comarca Lagunera ha alcanzado un punto alarmante en 2024, revelando las grietas en un sistema que desde hace décadas se sostiene sobre soluciones temporales. Dependemos de un acuífero sobreexplotado, contaminado con niveles de arsénico y fluoruro que superan los límites seguros. La situación no solo amenaza la salud de miles de laguneros, sino que pone en riesgo la economía y la vida cotidiana en una de las regiones agrícolas más importantes del norte de México  .
Este año, el programa “Agua Saludable para La Laguna” (ASL) debería marcar un avance crucial. Diseñado para tratar y distribuir agua superficial en vez de depender de los contaminados pozos subterráneos, ASL ha enfrentado complicaciones. Entre retrasos, sobrecostos y problemas operativos, el proyecto sigue sin cumplir completamente su promesa. Mientras algunos municipios como Torreón ya reciben agua tratada, la infraestructura aún no está lista para garantizar un suministro eficiente y sostenido en toda la región  .
Además, los niveles de las presas Francisco Zarco y Lázaro Cárdenas, fuentes vitales de agua en la comarca, se encuentran peligrosamente bajos debido a sequías y extracción intensiva. La Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) ha señalado que estos embalses, al estar por debajo del 50% de su capacidad, enfrentan un riesgo que compromete tanto el abastecimiento urbano como el agrícola. Aún peor, la falta de lluvias en las cuencas altas agrava la situación, dejando a la región en una constante incertidumbre hídrica .
En Soliradio.com, consideramos que es momento de repensar seriamente el modelo de gestión hídrica en la Comarca Lagunera. ASL, con todos sus logros y fallas, solo puede ofrecer un respiro temporal. La solución a largo plazo debe incluir políticas de conservación, restauración del acuífero y medidas de tratamiento de contaminantes, así como una revisión crítica de los usos agrícolas y urbanos del agua. La transparencia y participación ciudadana serán clave en este proceso. Solo así, podremos asegurar un futuro en el que el agua, más que un recurso limitado, sea un derecho fundamental para todos los laguneros.