

Hace tiempo, navegando en internet, me topé con el video de un reality español de talentos. Participa una joven que, además de deleitar a los espectadores con su hermosa voz con una excelente interpretación en francés, comunicaba la letra en lenguaje dactilológico (lenguaje que usan las personas sordas) para que su madre y padre pudieran apreciar su participación.
Después de ver este emotivo momento, no pude evitar pensar en el trasfondo de todo esto, imaginar los retos a los que estas dos personas tuvieron que enfrentarse para poder ejercer su paternidad. Si criar, cuidar, educar y proveer de todo lo que necesitan los hijos no es una tarea sencilla, ni siquiera imagino cómo debe ser hacerlo para dos personas con una discapacidad. ¿Cómo serían las juntas en la escuela, las visitas al pediatra y las clases de canto? ¿En todos estos lugares, estarían preparados para resolver las dudas que estos padres tendrían en su propia forma de comunicarse o que a ellos les quedara claro? ¿Qué diferencias habría entre los países europeos y Latinoamérica para esta situación?
En una ocasión pude presenciar cómo una chica con secuelas de parálisis cerebral cambiaba de pañal a su hijo de aproximadamente un año ocho meses; él esperaba con una paciencia admirable mientras ella con su manera de hablar casi indescifrable le daba indicaciones. La tranquilidad y “obediencia” que el bebé mostraba es poco observable en otros pequeños de su edad. La tarea para la madre representaba esfuerzo y complejidad, debido a la naturaleza de su discapacidad, y siendo muy honesta, no sé de qué me admiré más, si ver la habilidad que ella pudo tener o ver a ese niño tanto tiempo quieto hasta que su madre logró terminar. Seguramente y de forma intuitiva este pequeño fue dándose cuenta de las diferencias que había entre su madre y el resto de las personas (incluso él mismo) y me gustaría pensar que esta realidad inmediata lo llevó con los años a ser un hombre con una mirada distinta y sensible, aunque su madre (quien gozaba de una capacidad intelectual sana) dependió todo el tiempo de sus cuidadores, incluso no tenía un trabajo formal, y no se le permitió poder hacer vida con el padre de su hijo, debido al temor de que ellos no pudieran hacerse cargo de él.
Entonces, ¿hacia dónde se debe enfocar el trabajo?, hacia que las personas con discapacidad puedan tener mejores oportunidades laborales que les permitan gozar de una vida plena y además se les apoye con información y asistencia médica necesaria para ello, o hacia la sensibilización de una sociedad que tenga mayor apertura para entablar un diálogo con cada persona desde su lenguaje y comprensión. ¿Tú qué opinas?