

Qué común es escuchar a alguien decir que le duele la espalda, que la trae llena de “bolas”, o que durmió chueco, o que anda “adolorido”. Como fisioterapeuta, a mí me duele que estas molestias sean tan comunes.
¿Qué es eso que sentimos como bolas o piedras debajo de la piel, en los músculos; esos dolores que se intensifican si pasamos la mano sobre el punto y preferimos dejar que desaparezcan solos antes que buscar atenderlos?
En fisioterapia estos dolores los conocemos como contracturas, que no son otra cosa que músculos contraídos y tensos que impiden o dificultan la movilidad de una articulación.
En otra publicación te conté que los músculos están compuestos por fibras con capacidad elástica. Cuando hay mucha tensión al permanecer en determinada postura o cuando hacemos una acción de forma repetitiva, estas fibras pueden llegar a tensarse y contraerse.
Por ejemplo, cuando duramos mucho tiempo sentados frente a un escritorio, la zona muscular del cuello y espalda alta suelen ser las más afectadas, a comparación de un chofer de cualquier transporte que generalmente mantiene la espalda baja con una gran tensión y muchas veces presenta dolor al realizar actividades distintas a las cotidianas. En estos ejemplos las contracturas pueden ser pequeñas, aunque presentes de forma crónica, siendo más severas y grandes si son el resultado de una caída o accidente y por consiguiente de un dolor más agudo.
Sea frente al volante o frente al escritorio, las contracturas no son el problema principal sino más bien la consecuencia de otro problema cuyo tratamiento y tiempo de atención dependerá de su origen. Te puedo decir que casi todas las personas (si no es que todas en algún momento) hemos tenido contracturas y hemos sufrido sus consecuencias; incluso hemos aprendido a vivir con el dolor o la incomodad que nos causan, pero no, lo ideal es poder movernos libremente y sin dolor.
Una de las mejores formas de prevenir las contracturas es el movimiento y estiramiento suave:
Con estas sencillas acciones contribuyes primero a que no se formen contracturas, pero también a que se mitigue más pronto la que ya tengas. No olvides consultar a una persona especialista cuando el dolor sea mucho y te impida realizar tus actividades cotidianas.