

Judith Escandón Juárez, joven lagunera nacida en Torreón, Coah., con estudios de maestría en Ciencias Sociales para el Desarrollo Interdisciplinario por la UAdeC. Ha publicado sus poemas en la revista de Colombia Komuta de Grammata Escritores, en Metrópolis Periodismo de Análisis y en la revista Verde Letras. Asimismo, ha colaborado con artículos diversos tanto en la Gaceta Universitaria de la UAdeC como en el periódico Entretodos. Participó en las antologías Raíces de obsidiana: criaturas mitológicas mexicanas, Micro cuervos y Entre espinas y versos (todas en 2023). Con La musa del fuego se ha estrenado como autora de su primer libro de poemas (2024).
En sus propias palabras menciona que: “Se llama La musa del fuego porque es un retrato lírico de una musa que se incendia y se transfigura, pero no se consume en las llamas del verso; los poemas se fusionan entre la pasión desmedida. También va enfocado en una mirada íntima y otra sobre mi entorno, construyendo el homenaje y sobre todo el testimonio al amor, la creación y la transformación del ser humano a través de la poesía”.
Juan de Dios Rivas, otro escritor lagunero, ha dicho que: “Los versos de La musa del fuego transmiten las emociones y experiencias de quien no se conforma con solo ser una musa y decide ser poeta, mujer poeta, aun en el conocimiento de lo que implica enamorarse y apasionarse por el hombre al que inspiró y que ahora la inspira a través de las letras".
La musa del fuego es un poemario cuyo personaje central gira en torno a un ser mítico, encarnado en la fragilidad humana, con todas sus pasiones, y donde experimenta el dolor y el gozo. Con encuentros, desencuentros, reconciliaciones donde habita el fuego, entre dos cuerpos: uno deificado, el otro un mortal. Uno, el poeta al que ella inspira, persona viva; y la mujer inspiradora, hecha deidad.
En esa pasión hacia el hombre que escribe y la describe en frases, van surgiendo los versos que consiguen hacer de ella una mujer poeta, enamorando y atrayéndolo con sus poemas.
Judith Escandón se introduce en el lirismo con su escritura poética, en poemas que tienen algo de autobiográfico; ahí expresa con gran sensibilidad sus sentimientos, con imágenes y un ritmo cadencioso a través de una musa, una mujer emancipada, apasionada, que se entrega al amor y a la que también le gusta crear. En cierta forma, concibe un homenaje a la figura femenina, a aquellas disconformes que no logran adaptarse a ser consideradas musas de alguien más, pero decididas a actuar, a convertirse también en creadoras y de esa manera lograr ser visibles y alcanzar posiciones de poder.
Muerte de una musa
Desde mi piel escribo.
Desde mis huesos.
Allí, donde la musa
reposa en sueños,
fluye su esencia en tinta
y rompe el silencio.
(Hoy quedan grabadas
–en las páginas
que he tejido–
memorias de soles
y luz de versos.)
Mis cabellos, testigos
de mi metamorfosis
de musa a poeta,
de inspiración a creación,
esconden los secretos
que me transformaron.
Mis sonrisas,
pequeñas luces en la penumbra,
como frases amables y breves,
celebran mi nueva identidad.
Ahora no solo inspiro;
también escribo
–en las páginas
de la eternidad–
mi propia eternidad.
Atesoro verbos
desatados por mi voz,
un torrente desbocado
donde la muerte de la musa
no es muerte,
no es fin,
no es atroz.
Es el nacer
de la poeta.
Y así vuelvo al inicio,
a la piel que escribe,
donde la musa yace en sueños.
Su esencia fluye en tinta,
rompiendo el eterno silencio.