

En toda sociedad funcional y saludable debe haber educación en el cuidado del medio ambiente. En nuestro país no existe un registro adecuado de cuáles estados, municipios o poblaciones cumplen con incluir este tipo de educación en sus contenidos académicos.
Además, no hay un programa educativo establecido para llevar a cabo una educación ecológica, un programa que eduque en cómo y por qué cuidar el medio ambiente y que nos asegure un país educado hacia una sociedad limpia en todos los sentidos. Sin embargo, en la infancia mexicana tenemos una población extensa que puede ser más consciente y educada en la importancia de crear y conservar ambientes ecológicamente más sanos.
Potencialmente, los pequeños serán quienes hagan reaccionar a sus madres y padres de manera positiva para el cuidado del medio ambiente, llevando a casa lo aprendido en la escuela. Emprendiendo acciones que nos comuniquen la emergencia del cuidado ambiental, las y los estudiantes se convierten en agentes de cambio en su escuela y su familia con el fin de concientizar a la sociedad sobre lo importante de su participación.
Con la guía del equipo docente, en la escuela se pueden realizar diversos eventos y actividades para estudiar e informar sobre temas de suma importancia, como el desperdicio de agua, el cambio climático y otras consecuencias del maltrato ecológico.
Es tiempo de actuar. A falta de un programa académico integral y efectivo en las currículas oficiales, en las escuelas debemos diseñar el proceso para educar ecológicamente. Nuestro fin es formar a estudiantes que sean capaces de orientar y concientizar a las personas de su entorno en la importancia del cuidado del medio ambiente.