En Soliradio.com producimos podcasts y contenidos digitales, que distribuimos a través de nuestras redes sociales y nuestros canales en YouTube y Spotify. Llegamos a más de 350 mil personas, una amplia comunidad digital en la Comarca Lagunera de la que forman parte más de 60 mil tomadores de decisiones.
telegramtik tokinstagram logo

Buscar

telegramtik tokinstagram logo
campaña aceveone
campaña aceveone

14. Mauricia Hernández, tu casa ardía

mauricia hernández

Cadena de eslabones ancestrales… Semilla, fruto, flor, camino.

-cantada por Amparo Ochoa

María Mauricia Hernández, sin segundo apellido porque no tuviste padre ni sabemos el segundo de tu madre, pido tu permiso para que una parte de tu familia y más gentes también sepan que pisaste esta tierra allá en tu rancho serrano duranguense donde habitaste cuna y sepulcro; pido tu permiso para compartirles el trazo de vida que ya me has permitido dibujar, y para todavía atreverme a preguntarte lo que no encuentro.  

¿En verdad moriste esa tarde de 1938 porque se quemó tu casa en Pie de la Cuesta de Topia? Tu acta dice que una tarde y en tu casa falleciste “a consecuencia de quemaduras producidas por incendio” a los 73 años, según tu hijo Alberto le declaró al juez el día siguiente. Hoy que te escribo avancé hasta la duda, cuando ya lo andaba asegurando; en sí no dice que fuera tu casa lo incendiado, y Mamá Trinita, mi abuela, nunca le contó a sus hijas que teniendo ella 17 años su abuela hubiera muerto al quemarse su casa. Y pregunto desde la ignorancia de mi contexto, Mamá Mauricia, ¿por qué entregaron tu cuerpo lastimado a la fosa común del panteón de Topia, si te sobrevivían 15 hijos e hijas y cerca de 7, todos agricultores, vivían ahí mismo en el rancho?, ¿por qué no tuviste tumba propia?

Naciste muy cerca de 1867, ahí mismo en Pie de la Cuesta, de donde era tu madre Francisca. Dicen las actas que eras hija “natural” (eufemismo caduco para decir que la madre no estaba casada, y en este caso que tampoco había reconocimiento del padre). A tus 16 años (aunque en el acta te llaman “niña”) te casaste con Francisco Moreno, que también era del pueblo. Casi un año después tuviste a tu primogénito y prácticamente viviste embarazada y con criaturas de brazos los próximos 30 años, pero tuviste más hijos que partos. 

En 1891 te nace tu primer par de cuates: Juan e Ismael (mi bisabuelo, el arriero amable al que la gente llamaba “el cuate”); me cuenta tu bisnieta Enriqueta que se sabe que Juan murió joven (todavía en 1928 vas a registrar su nacimiento al civil, cuando el señor ya tenía sus 37; de ahí ya no tengo otro registro suyo y no sé si viviste su muerte). El siguiente parto, dos años después, también es de cuates: María Natividad y José Natividad (¿se habrán divertido con los nombres?). Hay por ahí un registro en los días en que nace tu hijo Victoriano (el que se te muere a los 33), donde un Francisco Moreno de la misma edad que tu esposo registra como hija de una tocaya tuya a Epigmenia; ¿fuiste madre, entonces, de tres pares de cuates?

Viniendo de ser sólo tú y tu madre Francisca, tuviste 13 hijos y 3 o 4 hijas (y si sólo de una nieta tuya, mi abuela, somos ya cerca de cien descendientes, hemos de ser miles de personas las que desembocamos de tu vientre). Es para imaginarse todo el amor que te rodeaba en Pie de la Cuesta, viviendo en un rancho donde (vemos por el censo de 1930) más de la mitad de los 60 habitantes eran tus familiares y vivían en casas contiguas, donde 4 de tus nueras eran hermanas, donde vivía también tu madre y donde alcanzaste a conocer a más de 30 nietas y nietos. Por eso digo también que tu casa ardía. Por eso me atrevo a no entender cómo es que terminaste en la fosa común, cómo es que nadie pagó por tu tumba.

¿Pero quién eras? ¿Cómo cabías en las “labores propias del hogar”? ¿De qué tamaño tenías los brazos, Mauricia, para haber cargado la leña de un fogón tan inmenso, tan agotador, tan extenuantemente vivo? Eras maestra, labradora, sanadora, cocinera, costurera, gobernante de todo el rancho, y tu casa ardía.

¿Cómo viviste la muerte de Francisco?; Brígido, el más chicanillo, tenía apenas 9 años y tú 56, y tu compañero se te muere de “asma” luego de 40 años de matrimonio. ¿Cómo viviste la muerte de tu hijo Victoriano?; 9 años después de su padre, se te muere de “fiebre intestinal” a los 33 años. ¿Y la muerte de tu nuera Liboria y la muerte neonata de varios nietos? ¿Cómo viviste la muerte de tu madre Francisca pocos años antes que la tuya? ¿Qué tan seguido te visitaba el resto de tu camada desde Canelas, La Joya y la cabecera de Topia? 

¿Y cómo fue tu incendio? ¿Fue tu casa lo que se quemó en junio de 1938? Según el censo, 8 años antes vivían contigo varios hijos y sus familias, pero la tuya es la única muerte registrada por incendio en esos meses de 1938. ¿Qué pasó? Tengo pendiente cumplirte esa promesa, poder terminar de contarle a la familia de dónde vino ese fuego. Habrá que viajar a las hemerotecas de Durango, habrá que seguir el río más adentro.

No sé si luego lo supiste, pero te lo cuento para terminar de hablarte hoy. Un día de 1905 coincidiste con Basilia Rodríguez (la otra abuela de mi abuela; nuera de Senovia Nevárez, para quienes nos leen y ya la conocen) bautizando a un hijo en la parroquia de Topia. Trece años después iba a ser tu consuegra cuando tu hijo Ismael (el arriero amable, el cuate, mi bisabuelo) se casara con su hija Trinidad. ¿Te acuerdas de Trinita, tu nieta?; le decíamos Mamá Trini y con sus brazos también encausaba ríos y gobernaba pueblos enteros.  

Más de Jacobo Tafoya

Checa el último capítulo de Ajuste de Tiempo

Somos parte de una comunidad de medios laguneros

Somos parte de una comunidad de medios laguneros