

Era una mañana calurosa de septiembre, cuando mi instructora de prácticas irrumpió en el auditorio que funcionaba como salón, diciendo:
“Esternocleidomastoideo. Sí, ese es el primer nombre que deben aprender de memoria. Lo repito, esternocleidomastoideo, y tenemos dos. Soy la maestra Bertha, y mi nombre también lo van a recordar.”
Ella continuó explicando que el inicio de nuestra carrera era tener muy bien identificados todos los músculos del cuerpo y su origen (en qué parte del cuerpo o hueso nace ese músculo), su inserción ósea (hasta dónde llega ese músculo) y la inervación (con qué parte del cerebro se conecta), pero, sobre todo, lo que no debíamos perder de vista era la acción principal que ejecuta cada uno y qué movimiento de nuestro cuerpo le corresponde.
Así inició mi primer módulo de prácticas. Yo estaba tan emocionada y feliz de recibir esa nueva información porque fue fascinante descubrir el fenómeno físico, psíquico y químico que hay detrás de cada paso que damos, cada balón que lanzamos o, simplemente, cada parpadeo.
Los músculos son esa carne que recubre nuestra estructura esquelética y son además los responsables directos de que el movimiento pueda llevarse a cabo. Si observamos un pedazo de milanesa vemos que está compuesto por fibras, que son como hilos, y justo así son nuestros músculos.
Se catalogan en principales y secundarios (o accesorios). Los principales llevan ese nombre por la importancia que tienen en la ejecución o función de alguna acción, y los secundarios porque solo están de apoyo, pero no son menos importantes ya que también pueden ser causantes de lesiones o dolor si llegan a fallar.
La mayoría de los nombres que tienen los músculos se deben a dónde se encuentran ubicados. Por ejemplo, el esternocleidomastoideo se origina en la parte superior del esternón y en la clavícula, y se inserta en la protuberancia que está en el hueso mastoides (cabeza); es el responsable de flexionar e inclinar la cabeza.
Más claro. Este músculo está en tu cuello y suele ponerse tenso cuando tenemos mucho estrés, o se lesiona cuando sufrimos de una sacudida sorpresiva e inesperada, como pasa en un choque; en ese caso, los músculos reaccionan como una liga que fue sometida a mucha fuerza y termina en una tensión importante, impidiendo la flexibilidad que normalmente tiene para el movimiento y causando dolor.
Te sorprendería saber la cantidad de músculos que existen y sus nombres, pero estoy segura de que conoces su importancia, pues, aunque no sepas cómo se llaman, todos los días tu cuerpo funciona gracias a ellos.
Si alguna vez te lesionas muscularmente, no olvides acudir con una persona especialista que te ayudará a que tu músculo se recupere más pronto.