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Enviudar cuando apenas se empieza

enviudar

“Te acepto a ti, en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida…”. Pero, ¿y si la vida resulta más corta de lo imaginado?

Comenzar una vida en pareja es hablar de sueños, planes, acciones y retos, es mirar hacia adelante con ilusión, ponerse los tenis para un camino que se espera sea largo y lleno de experiencias para contar en la vejez. Nadie inicia esta aventura pensando que la muerte aparecerá interrumpiendo todos los sueños creados entre los dos.

Cuando se tienen en las manos la juventud y el corazón, el duelo de la pareja es un huracán categoría 5 que se presenta sin avisar, trayendo incertidumbre. Las ráfagas de dolor golpean, nublan la visión y limitan la capacidad de escucha. 

Las pérdidas son a gran escala, la devastación es tal que el corazón aturdido apenas y escucha la voz de quienes lo aman, pero son esos susurros los que rescatan al alma de entre los escombros de la incredulidad, el enojo, la desilusión y la tristeza profunda.

No hay forma menos dolorosa de ver y sentir cómo el alma se despide del cuerpo de quien amas con todo tu corazón. Tener que decir adiós va en contra de la propia voluntad; es sentir que cada sueño, mirada y promesa se hace añicos, como lo haría un inmenso ventanal tras el paso del ciclón.

Despedir a quien amas antes de escribir los primeros 10 capítulos de vida es detener el tiempo, es dejar la construcción del hogar a la mitad, es ver cómo los planos son arrebatados por el viento, destrozados por la fuerte lluvia; no hay arquitecto que pueda retomar la construcción de dicho sueño. 

La vida es larga cuando esperas y corta cuando disfrutas; no hay una base real para definir al tiempo. La vida en pareja juega con las mismas instrucciones. La visión de vida no vuelve a ser la misma, y quien se ha quedado a la orilla del camino entre lágrimas y duelo tampoco volverá a ser quien era; los sentimientos cambiarán, pues la reconstrucción del corazón será todo un reto.

La esperanza de un reencuentro existe entre quienes creemos en ello, pero, aun así, la página ha quedado incompleta, parecería una parte de las historias con triste final, pero en realidad son líneas que han sido abruptamente interrumpidas.

Perder a quien amas en los primeros minutos de juego siempre será uno de los capítulos de vida más intensos y dolorosos que una persona pueda enfrentar, aun cuando el tiempo cierre la herida y traiga la esperanza de la calma en un nuevo sol. 

Amar supone agregar, sumar, añadir. ¿Cómo aceptar un dolor con la intensidad que el cuerpo y el alma jamás han vivido? ¿Quién puede preparar a un corazón para ser aplastado con el peso de la ausencia irremediable? 

No existen las palabras adecuadas para aliviar el hueco que deja el dolor. Son el abrazo sincero, la empatía en la mirada, los silencios compartidos y la fe en otra vida más allá de ésta lo que finalmente ayuda a reconstruir el corazón; es sentir que te toman delicada y pacientemente de las manos, con la certeza de que la esperanza es lo que te fortalece para abrir nuevas puertas y comenzar a vivir los siguientes capítulos.

Somos parte de una comunidad de medios laguneros

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