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El origen de la musicoterapia: unir sonido, placer y salud

musicoterapia

Hace aproximadamente unos 6 mil años, el sonido de la voz y de los instrumentos musicales se empleaba en los templos de Mesopotamia para aplacar la ira de los dioses y evitar que éstos arrasaran e inundaran sus cosechas. Como a estas deidades se les atribuía una psique, podemos decir que ya a la música se le apuntaban efectos psicoemocionales. 

Grecia alumbró la música para el occidente europeo y fue donde por primera vez se formularon sus bases racionales y científicas. La cultura griega dio vital importancia a la música como medio o ayuda para determinadas enfermedades, simplemente con base en la situación clínica observada.

Pitágoras fue el primero en atribuirle una base matemática, la misma que imperaba en la creación del universo. Defendía la teoría de que existe una “música de las esferas” originada por los cuerpos celestes. Pitágoras relacionaba el sonido con el universo: “Cada cuerpo celestial, de hecho, cada átomo, produce un sonido particular debido a su movimiento, su ritmo o vibración”. Pitágoras proclamaba que la música influía en el espíritu y la describía como la medicina del alma.

Las proporciones relativas de los sonidos musicales mantienen un paralelismo con determinadas proporciones físicas naturales armoniosas (número áureo), muy utilizado en pinturas, esculturas y arquitectura, como por ejemplo en las pirámides de Egipto. 

La música, entonces, ya se empleaba para combatir enfermedades, pues creían que influía en los estados de ánimo. Aristóteles reconocía la eficacia de la música ante las emociones incontrolables, por su capacidad de facilitar una catarsis emocional. Conmueve y suscita emociones. Cada palabra pronunciada por nosotros, cada pulsación de nuestras venas, está en conexión, por obra de los ritmos musicales, con el poder de la armonía.

Durante el siglo XIX, en Inglaterra, se iniciaron estudios científicos acerca de la aplicación de la música en el tratamiento de enfermedades mentales. Se publican algunas tesis doctorales que incluían estudios médicos sobre la influencia de la música en las emociones. En Francia, el psiquiatra Dominique ensayó la música con pacientes afectados de enfermedades mentales.

También en ese siglo se realizan los primeros estudios sobre los efectos fisiológicos de la música con base en las respuestas de ritmo cardíaco, circulación sanguínea y respiración. Los resultados indicaron que determinados patrones o secuencias musicales inducían a estados de relajación, modificando las constantes corporales y consiguiendo el alivio de determinados dolores. Hay multitud de evidencias respaldadas por científicos y profesionales de la salud y de la educación (psicólogos, neurocientíficos, médicos, psiquiatras, biólogos) acerca de la eficacia terapéutica del sonido y la música en determinadas disfunciones físicas y/o psíquicas.

La audición de música grabada o interpretada en vivo y seleccionada independientemente por el usuario o el psicólogo, proporciona la estimulación de imágenes, fantasías y recuerdos, a la vez que desarrolla la capacidad de atención, concentración y memoria. De este modo, el psicólogo facilita al paciente la expresión de emociones de forma tanto verbal como no verbal. Se aprovecha la alternación de música rítmica, clásica y moderna para brindar una mejor experiencia. 

En Egipto los signos que representaban la música eran idénticos a los que representaban los estados de alegría y bienestar.           

En chino, la palabra música está compuesta por los dos ideogramas de “disfrutar” y “sonido”.

Hoy en día continúan tradiciones, como en el hinduismo y el budismo, que conceden una gran importancia al sonido de la voz como medio para alcanzar determinados niveles de consciencia y estados de claridad y paz; proteger o liberar la mente a través de los “mantras”, por ejemplo. 

Los sonidos alcanzan nuestro sistema auditivo donde se produce una serie de conversiones energéticas. Los impulsos bioeléctricos resultantes son conducidos al cerebro por el nervio auditivo y se obtiene la sensación de “sonido” originada por el cuerpo vibrante.

Te invito a conocer más sobre las bases científicas de la musicoterapia y los beneficios que puede traer a tu vida.

Andrea Puentes, psicóloga humanista.

terapiahumanista.ap@gmail.com

www.instagram.com/terapiahumanista.ap

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