

Debido a que constantemente surgen nuevas estrategias y técnicas para mejorar los procesos de enseñanza y capacitación, el programa de formación de instructores debe implementarse en las empresas constantemente para actualizar a los miembros de equipo que imparten capacitación en forma interina. Un instructor o facilitador experto en los temas propios de su especialidad debe desarrollar funciones de facilitador para mejorar los procesos de instrucción en cada uno de los cursos a su cargo.
La definición de facilitar es “hacer las cosas fáciles” o “facilitar procesos”. Lo que hace un facilitador es asegurarse de que un grupo de participantes alcance los objetivos planteados en el curso, mediante la exposición de contenidos de manera clara y específica, así como el diseño e implementación de actividades de aprendizaje.
Antes de impartir cualquier tipo de capacitación, es recomendable detectar cuáles son los objetivos y las expectativas que tiene el grupo respecto al curso o taller que se va a impartir; del mismo modo, será deseable tener referencia de qué tipo de formación profesional tiene cada participante para hacer las adecuaciones necesarias al contenido.
Las responsabilidades del instructor dentro del proceso de facilitación:
Los procesos de facilitación deben ser adecuados al perfil de las nuevas generaciones de participantes. En la actualidad existen muchos jóvenes que poseen bajos niveles de atención y concentración, lo que a la postre constituye un factor a considerar al plantear estrategias para transmitir la capacitación.
Es importante que cada empresa cuente con instructores certificados para que capaciten internamente a sus compañeros y se aseguren de que cuenten con las herramientas necesarias para afrontar los nuevos retos.